Petraeus, sobre el terreno
Opinión | e. vázquez
En una guerra de contrainsurgencia, el terreno humano es el terreno decisivo». Esta verdad de manual la repitió el jueves en Bruselas el general Petraeus en una escala camino de Kabul, donde llegó ayer para relevar al destituido general McChrystal como jefe de todas las tropas extranjeras. Lo de -˜todas-™ es literalmente exacto desde que se reunió en la capital belga con el secretario general de la Otan, Anders Fogh Rasmussen, y los embajadores atlánticos para recibir una suerte de conformidad a su nombramiento. El miércoles, por unanimidad, el Senado se la había dado en Washington.
La sentencia fue una de las que desgranó en el discurso que hizo ante los aliados europeos, algunos de los cuales, habrían deseado algunas consultas formales previas a la designación. De hecho, la fulminante decisión de Obama de destituir a McChrystal a cuenta de sus triviales e inadecuados comentarios sobre el presidente y su equipo puso a la Otan en una tesitura inesperada: Rasmussen, de hecho, les quitó importancia y en primera instancia pidió la continuidad del relevado desde el criterio de que sólo es un artículo de prensa. En su larga intervención en el Senado, Petraeus mencionó una nueva atención a la necesidad de proteger más y mejor a nuestros hombres sobre el terreno, respondiendo a la ansiedad provocada por el auge de las bajas (103 en junio), pero mantendrá la crucial decisión de limitar al máximo los bombardeos aéreos y de artillería, que ha rebajado mucho el número de civiles muertos.
Todo esto lo sabía ya el presidente Karzai, quien no ocultó su admiración por McChrystal y, defendiéndole a fondo, pidió que se evitara su cese. Y lo sabía porque Washington despachó a la capital afgana nada menos que al jefe del Estado Mayor Conjunto, almirante McMullen, el único militar de más rango que Petraeus.
Karzai, conocido como un político práctico y oportunista, pareció resignarse rápidamente y se felicitó, tras asumir el relevo, de que se mantendrá la política de evitar a cualquier precio las muertes de civiles, que le complican la vida y sus planes de negociar un arreglo político con jefes regionales a la manera afgana Así pues, se puede creer, contra muchas teorías especulativas, que no hay noticia: la llegada de Petraeus es una garantía de continuidad en Afganistán.