Las construcciones, asunto clave
El primer papel de EE.UU. es encontrar fórmulas creativas con las que sortear el problema de los asentamientos judíos.
Con toda su supuesta buena voluntad, Netanyahu ha sido inflexible en su decisión de no extender la moratoria de 10 meses para nuevas construcciones que vence el 26 de septiembre. Y Abbas se ha encajonado a sí mismo al afirmar que no puede hablar de paz mientras Israel siga construyendo nuevos asentamientos en los territorios ocupados. Tras el atentado del martes será más difícil que Netanyahu ceda en su determinación, porque los colonos quieren empezar a construir hoy mismo, y el primer ministro pondría en juego la fragilidad de su gobierno.
Todo apunta a que Netanyahu podría salvar la cara dejando expirar la moratoria pero sin autorizar en la práctica nuevas viviendas. EE.UU. ha pedido a Abbas que sea flexible, pero el líder palestino, debilitado en casa, pidió el fin del embargo y de todos los asentamientos. Sólo así está dispuesto a hablar de las fronteras, de la vuelta de los refugiados, del agua, de la seguridad y del futuro de Jerusalén, los asuntos clave.
En el nuevo proceso acordado ayer se abordarán «todas las diferencias que hay entre las partes», dijo un funcionario de la administración Obama, quien siguiendo la cautela que pidió Mitchell no reveló si el asunto de los asentamientos judíos se discutió en esta primera conversación.