Diario de León

Análisis | jaime ortega carrascal

Un nuevo camino lleno de retos

Roussef deberá demostrar que ha heredado la capacidad negociadora de Lula

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La elección de Dilma Rousseff como primera presidenta de Brasil consolida el proyecto político iniciado hace ocho años por Luiz Inácio Lula da Silva al tiempo que abre el interrogante sobre cómo manejará los hilos del poder una mandataria que carece de la capacidad de articulación de su padrino.

Rousseff, del Partido de los Trabajadores (PT), llegó a la Presidencia en su primera aventura electoral con la promesa de continuar la obra de Lula y, a partir del próximo 1 de enero, tendrá que mostrar que está tallada para gobernar un país en el que el Ejecutivo está amarrado a un Congreso poderoso.

Su primer gran desafío será conseguir un acuerdo con los partidos de la alianza que la llevó al poder para repartirse en la próxima legislatura, que empieza el 1 de febrero, las presidencias del Senado y de la Cámara de Diputados, cargos codiciados por el poder que ejercen sobre el rumbo político del país.

Para fortuna de la presidenta electa, la oposición, que sale de estas elecciones mermada en el Legislativo, está fuera de cualquier aspiración directiva, pero tendrá que conciliar la ambición del PT con la de su principal aliado, el poderoso Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), que aportó a la fórmula ganadora al vicepresidente electo Michel Temer.

El PMDB, que ha formado parte de todos los gobiernos brasileños desde el regreso de la democracia, en 1985, se caracteriza por su voracidad burocrática por lo que, para lograr un acuerdo, Rousseff tendrá que mostrar que heredó de Lula no solo los más de 55 millones de votos que consiguió ayer sino algo de su capacidad negociadora.

En su primer discurso como presidenta electa, Rousseff agradeció a Lula y elogió su liderazgo, pero mostró que está lejos de emocionar a las masas con la pasión con la que lo hace el antiguo sindicalista.

Pero más allá de su personalidad adusta, la pregunta que todos los analistas se hacen es si su experiencia como ministra de Minas y Energía y de la Presidencia en el Gobierno de Lula será suficiente para conciliar los intereses de su partido con los de sus aliados.

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