Mubarak encarga negociar con los partidos reformas en la Constitución
El Ejército asegura en un comunicado que no empleará la fuerza contra el pueblo

Miles de egipcios se volvieron a concentrar ayer en la plaza Tahrir, en la capital del país.
El presidente egipcio, Hosni Mubarak, ha encargado al vicepresidente del país, Omar Suleimán, que abra un diálogo con las fuerzas políticas egipcias para estudiar posibles reformas de la Constitución, anunció este último en una comparecencia televisada.
«El presidente (Hosni Mubarak) me ha encargado contactar rápidamente con todas las fuerzas políticas para abrir un diálogo sobre todas las cuestiones actuales referidas a las modificaciones constitucionales», dijo Suleimán.
El recién nombrado vicepresidente, que tomó posesión el pasado sábado, agregó que Mubarak le ha encomendado que se cumplan las resoluciones del Tribunal de Apelación sobre las quejas de los resultados de las últimas elecciones parlamentarias «de una manera rápida y honesta».
La oposición denunció numerosas irregularidades en los comicios, celebrados entre los pasados noviembre y diciembre, y acusó al régimen de Mubarak de haber cometido un fraude masivo.
En el plano económico, Suleimán señaló que el mandatario ha pedido a los responsables gubernamentales «tomar medidas para poder recuperar la confianza en la economía egipcia». El vicepresidente citó entre estas reformas pendientes luchar de forma más eficaz contra la corrupción y la pobreza, y conseguir un mayor equilibrio entre los precios y los sueldos de la población.
El presidente egipcio, Hosni Mubarak, tomó ayer juramento a los ministros del nuevo Gobierno, encabezado por el nuevo primer ministro, el general Ahmed Shafiq, según imágenes mostradas por la televisión.
1397124194 «Garantizar la seguridad». El Ejército aseguró ayer por primera vez que no empleará la fuerza contra el pueblo egipcio, según un comunicado de la Fuerzas Armadas difundido por la televisión pública. Los militares «nunca han utilizado ni van a utilizar la fuerza contra este pueblo» y afirman que la presencia de soldados en las calles es «para garantizar la seguridad del pueblo egipcio».
El presidente egipcio, Hosni Mubarak, ordenó la retirada de la Policía el pasado viernes por la noche y encargó a las Fuerzas Armadas la misión de salvaguardar la seguridad del país, aunque los agentes policiales volvieron a desplegarse ayer en las calles.
El comunicado agrega que «la libertad de expresión de manera pacífica es aceptable», aunque «hay que evitar que el país se desestabilice». Además, el comunicado asegura que «las Fuerzas Armadas son conscientes de las legítimas demandas del pueblo».
A pesar de su despliegue en las ciudades, el Ejército se ha limitado a intervenir para evitar saqueos y actos de pillaje.
El control y la vigilancia sobre la plaza cairota de Tahrir, epicentro de las protestas, sigue por el momento en manos de las tropas y queda al margen de la Policía, muy criticada por los manifestantes tras su represión de las protestas el viernes.
Las autoridades ordenaron ayer el cierre inmediato de las carreteras que llevan a El Cairo y del puerto de Alejandría, además de la suspensión del servicios de trenes en todo el territorio.
Más de un centenar de personas se manifestó ayer en Rabat frente a la embajada de Egipto al grito de «todos somos egipcios», «abajo la dictadura, viva la democracia» o «Mubarak cobarde, el pueblo no se humilla».
A favor. Unas 2.000 personas se manifestaban a última hora de ayer frente al edificio de la radiotelevisión egipcia, en el centro de El Cairo, en apoyo del presidente egipcio, Hosni Mubarak, informaron fuentes policiales.