PERFIL DEL PRIMER MINISTRO ELECTO DE PORTUGAL
Passos Coelho, el ascenso fulgurante de un neoliberal sin complejos

Con su victoria en las elecciones legislativas de Portugal, Pedro Passos Coelho, de 46 años, ha rematado una carrera fulgurante que le ha llevado de presidir las juventudes de su partido, en la década de los 90, a encabezar la candidatura del Partido Social Demócrata el año pasado y de ahí erigirse el domingo en el nuevo primer ministro de Portugal. Casado dos veces y padre de tres hijos, Passos Coelho es un neoliberal sin complejos que defiende ir "más allá" de las reformas financieras pactadas por el Gobierno del socialista José Sócrates con las instituciones internacionales a cambio de que estas acudieran al rescate del país luso. De hecho, meses antes de que Portugal solicitara el rescate, el pasado 6 de abril, el líder del PSD ya lo venía reclamando.
Nacido en julio de 1964 en Coimbra, su niñez estuvo marcada por el traslado, cuando tenía cinco años, a la entonces colonia portuguesa de Angola, donde vivió un lustro. Hasta allí se desplazó junto con el resto de su familia para acompañar a su padre, Antonio Passos Coelho, neumólogo de profesión y de quien heredó sus inquietudes políticas, que le llevaron a ser dirigente regional del PSD.
El hasta ahora líder de la oposición portuguesa, al que sus allegados definen como una persona fría y que no exterioriza sus emociones, comenzó su andadura política a los 14 años, en las juventudes de este mismo partido, y seis años después se convirtió en su secretario general. En 1990 fue elegido presidente de las Juventudes Social Demócratas (JSD), cargo en el que se mantuvo durante cinco años.
Por aquella época empezó la carrera de Matemáticas, estudios que nunca acabaría y que cambió años después por Económicas, de la que se licenció por la Universidad Lusíada de Lisboa con la mejor nota de su promoción. Fue elegido diputado en el Parlamento luso de 1991 a 1999 y después abandonó la política, completó sus estudios y comenzó a ejercer como docente. Pronto dio el salto a la empresa privada, primero como consultor y desde el 2004 como director financiero del grupo inversor Fomentinvest, del que llegó a ser en el 2007 administrador ejecutivo.
Regreso a la política en el 2005 En el 2005 regresó a la arena política y en el 2008 presentó su candidatura a la presidencia del partido, aunque sin éxito, ya que fue superado por Manuel Ferreira Leite, que sería aspirante del PSD en los comicios legislativos del 2009. La derrota de los socialdemócratas ante el Partido Socialista de José Sócrates le dio una nueva oportunidad el año pasado, cuando logró el 61% de los apoyos entre la militancia socialdemócrata.
El triunfo electoral puede ayudar a Passos Coelho en la difícil labor de cohesionar a su partido, muy dividido en los últimos años y en cuyo seno persisten voces críticas con su figura. En sus primeros pasos como máximo responsable del PSD, el dirigente ha exhibido voluntad de diálogo y entendimiento con el Gobierno socialista, con el que incluso pactó la aprobación de los presupuestos del 2010.
La relación, sin embargo, se deterioró a medida que pasaban los meses y el líder de los conservadores lusos se convirtió en verdugo del Ejecutivo al provocar la dimisión del primer ministro con su rechazo al último plan de ajustes gubernamental en el Parlamento. Al frente del Gobierno luso, Passos Coelho deberá acortar distancias con el presidente de Portugal, el también conservador e histórico dirigente del PSD Aníbal Cavaco Silva, con quien mantuvo algún desencuentro en los años 90 desde su cargo de presidente de las juventudes del partido.