El año de la revolución en Libia
Doce meses después del estallido popular que acabó con el régimen de Gadafi, el ambiente entusiasta contrasta con las dificultades y la plomiza transición política.
Niños libios ondean la bandera del país en la celebración del aniversario de la revolución.
En un ambiente de alegría y euforia, los libios salieron ayer a las calles para celebrar el primer aniversario de la Revolución del 17 de febrero, que acabó con el régimen del fallecido Muamar al Gadafi tras ocho meses de conflicto armado. Sin embargo, el entusiasmo que desde la noche del jueves inundaba las calles de muchas ciudades, especialmente Trípoli y Bengasi, contrastó con la plomiza marcha de la transición política, inmersa en numerosas dificultades administrativas, políticas y de seguridad.
Miles de personas acudieron ayer al rezo del mediodía en las distintas mezquitas del país, coincidiendo con el aniversario del día en el que los libios rompieron con cuatro décadas de silencio, el 17 de febrero del 2011. La gente salió a las calles con la bandera de la independencia y carteles en los que mostraban su alegría por la victoria frente a las fuerzas de Gadafi, que no se rindieron hasta el 20 de octubre, tras ocho meses de intensos combates. Las mezquitas también se unieron a las celebraciones y la euforia llegó hasta los altavoces de los alminares, desde donde se lanzaron alabanzas a Dios con motivo de las fiestas.
Cal y arena. Ambiente En Trípoli, las celebraciones se concentraron en la Plaza de los Mártires, donde ayer se esperaba que continuasen hasta bien entrada la noche.
En las celebraciones de ayer, por primera vez desde el estallido de la revolución, las armas no han sido protagonistas de los festejos, en respuesta al llamamiento del presidente del Consejo Nacional de Transición (CNT), Mustafa Abdulyalil, y de las autoridades religiosas, que prohibieron los disparos al aire. «Esta es la primera vez que siento que somos libios y que celebramos el aniversario con alegría», aseguró el joven Muid al Sukni.
Sin embargo, los simpatizantes del régimen de Gadafi consideran que toda la alegría «es falsa». Y es que el CNT no ha encontrado un sólo momento de respiro desde el fin del conflicto armado. La ausencia de instituciones ha bloqueado el país durante meses, los bancos no admitían transferencias hasta recientemente, las líneas de teléfono todavía no funcionan correctamente, el sistema judicial aún no está a pleno rendimiento, los cuerpos de seguridad no tienen músculo y muchas milicias se resisten a obedecer las órdenes del Gobierno.
Las fronteras aún siguen sin estar aseguradas, ni siquiera los principales pasos, como el de Ras Yedir con Túnez, que se abre y cierra intermitentemente debido a incidentes armados en el lado libio.