Asia, la gran prioridad en el camino al Despacho Oval
En su último cara a cara televisivo, Romney y Obama no mencionaron ni una sola vez a Europa en su repaso de las prioridades de EE.UU. en el mundo. China en cambio acaparó el grueso de las discusiones económicas, con el candidato republicano insistiendo en su promesa de luchar desde su primer día en la Casa Blanca para que el yuan no continúe devaluado artificialmente. Al presidente también lo acusó de ser muy condescendiente con Pekín en el plano industrial, al no afrontar con autoridad el plagio de los diseños de empresas extranjeras.
Para compensar el reto del gigante asiático, Obama pretende continuar con paso firme la expansión militar norteamericana en el Mar de China, redoblando sus lazos de cooperación con viejos aliados como Filipinas o tratando de ganar peso en la mayoría de países que conforman el patio trasero de la gran potencia regional. Si hubiera relevo en la Casa Blanca, los observadores temen un Romney más concentrado en nuevos pulsos con China y, al tiempo, en firmar acuerdos de libre comercio a diestro y siniestro que en colaborar con Europa en las alianzas que han servido para supervisar los vaivenes de la globalización.
Por otra parte, la compañía española Scytl ayudará a que miles de votos sean procesados electrónicamente en las presidenciales en EE.UU., unos comicios que podrían ser tan ajustados como los del 2000, aunque esta vez las papeletas de papel tendrán menos protagonismo.