El fallo judicial por la masacre de Port Said devuelve la violencia a El Cairo
El Tribunal Penal confirma la pena de muerte contra 21 acusados y absuelve a 28.

Las manifestaciones volvieron ayer a las calles del país y se saldaron con tres muertos.
La sentencia por la masacre del año pasado en el estadio de Port Said hizo rebrotar ayer la violencia en las calles de El Cairo. Al menos tres manifestantes murieron en los choques con la policía en el centro de la capital, que estallaron poco después de que los ultras del equipo cairota del Al Ahly incendiasen un club de oficiales de policía y la sede de la Federación Egipcia de Fútbol.
La confusa sentencia, leída por el juez Sobhi Abdelmeguid en la Academia de Policía, a las afueras de El Cairo, hizo que por unos momentos nadie supiera muy bien cómo reaccionar.
En el fallo, el Tribunal Penal confirmaba la pena de muerte contra 21 acusados —que ya habían sido condenados a finales de enero—, ordenaba cadena perpetua para otros cinco, castigaba con distintas penas de prisión a 19, y absolvía a 28 inculpados.
Dos altos cargos policiales de Port Said, entre ellos el director de la seguridad de la ciudad, Esam Samak, eran castigados con quince años de cárcel, mientras que otros siete policías eran absueltos.
El país contuvo en ese momento la respiración a la espera de cómo recibirían los seguidores radicales de Al Ahly y los habitantes de Port Said la sentencia.
Tras unos instantes de alegría inicial, los Ultras Ahlawy, como se hacen llamar los radicales del Ahly, decidieron que la sentencia no colmaba sus aspiraciones y prendieron fuego al Club de Oficiales de la Policía, en la isla de Zamalek, muy cerca de la sede de su equipo.
Cuando ya se elevaban grandes columnas de humo sobre el cielo de El Cairo, los hinchas la emprendieron con el edificio de la Federación Egipcia de Fútbol, que también fue saqueado y posteriormente incendiado. Más tarde llevaron sus protestas hacia el centro de El Cairo, donde desde hace semanas manifestantes y policía se enfrentan prácticamente a diario.
Al menos dos personas perdieron la vida en esos choques frente al céntrico hotel Semiramis, que también fue atacado, sobre el puente de Qasr el Nil. Uno de los manifestantes falleció asfixiado por los gases lacrimógenos y el otro por disparos de balines, que hirieron a varias personas más.
La mayoría de los 74 muertos en la tragedia de Port Said en febrero de 2012 eran hinchas del Ahly, que quedaron atrapados en la ratonera del estadio al ser atacados por los aficionados del equipo local, Al Masry, ante la pasividad de la policía. La reacción contra la primera sentencia pronunciada en enero por la masacre desató una oleada de gravísimos disturbios en los que murieron más de 40 personas.