Diario de León

Un funesto destino persigue a todos los enemigos del presidente Putin

Opositores, como el fallecido Berezovski, acabaron en el cementerio, la cárcel o el exilio .

Un camión de la policía y unidades móviles de televisión cerca de la vivienda de Berezovski.

Un camión de la policía y unidades móviles de televisión cerca de la vivienda de Berezovski.

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r. m. mañueco | (colpisa) moscú

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El presidente Vladímir Putin ha sido despiadado con quienes osaron cuestionar su autoridad y métodos. Borís Berezovski ha acabado sus días solo, arruinado, aquejado por una profunda depresión y añorando el terruño hasta extremos delirantes. Otros, que como él retaron a Putin tuvieron un destino no menos amargo. El exespía Alexánder Litvinenko fue asesinado con una sustancia radiactiva y tuvo una agonía atroz. El antiguo patrón de la petrolera Yukos, Mijaíl Jodorkovski, se pudre en la cárcel y el magnate Vladímir Gusinski tiene vedada la posibilidad de regresar a Rusia. Al menos mientras siga el actual régimen en el poder.

Su costoso divorcio y el litigio contra el multimillonario Román Abramóvich esquilmaron las cuentas corrientes de Berezovski. Su entorno en Londres asegura que estaba acosado por la deudas y tuvo que empezar a vender propiedades. Mucho dinero se le fue también financiando a la oposición contra Putin y el resultado no ha sido especialmente favorable.

El otrora poderoso empresario, según sostienen algunos medios informativos rusos, se estaba medicando contra la depresión. El analista de la edición rusa de Forbes , Iliá Zhégulev, entrevistó a Berezovski pocas horas antes de su muerte y, según aparece en la página web de la revista, lo que más deseaba era poder volver a Rusia. Zhégulev se reunió con él el día 22 en el hotel Four Seasons. Le dijo: «He sido muy idealista creyendo que en Rusia era posible construir una democracia. Subestimé la inercia del pasado». Según el periodista ruso, Berezovski le confesó que la vida no tiene ya para él «ningún sentido» y dijo no tener idea de «qué hacer en adelante». Afirmó no saber qué hubiese sido mejor, si vivir exiliado en el Reino Unido o en Rusia en la cárcel.

En la entrevista surge irremisiblemente el personaje de Jodorkovski, el antiguo presidente de la petrolera Yukos, condenado en diciembre de 2010 a 14 años de prisión en un segundo juicio por blanqueo de dinero y por robar el crudo de su propia empresa. Antes, en mayo de 2005, le fue impuesta una pena de ocho años de reclusión por evasión de impuestos y otros delitos económicos.

En sus declaraciones a Forbes , Berezovski recordó también a Litvinenko, el exagente del FSB (antiguo KGB) envenenado con polonio-210 y fallecido en un hospital londinense el 23 de noviembre de 2006.

Pese a que perdió todos sus negocios en Rusia, país que tal vez no podrá volver a pisar jamás, Gusinski quizá sea de los cuatro el que menos ha padecido el zarpazo de Putin. Fue dueño del imperio mediático ruso Media-Most. Hoy día vive entre España, Israel y Estados Unidos.

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