Los militares frenan la deriva islamista y detienen a los Hermanos Musulmanes
La coalición de los islamistas llama hoy a los egipcios a un viernes de rechazo.

Un hombre pasa delante de varios soldados y tanques que permanecen cerca del palacio presidencial egipcio.
Los Hermanos Musulmanes egipcios anunciaron ayer que no van a participar en ningún trato con las nuevas autoridades de Egipto y recalcaron su rechazo al «golpe de Estado contra la voluntad del pueblo».
«Anunciamos nuestro rechazo categórico al golpe de Estado contra el presidente elegido y la voluntad del pueblo, y rechazamos la participación en cualquier trato con la nueva autoridad», aseguró la Hermandad en un comunicado difundido en su página web.
Además, pidió a los manifestantes que sean pacíficos durante las protestas y criticó cualquier tipo de violencia.
«Rechazamos las prácticas represivas del Estado policial, como los asesinatos, las detenciones y la restricciones a la libertad de los medios de comunicación y el cierre de los canales», agregó el comunicado.
La Hermandad aludió así a la detención por las fuerzas de seguridad de responsables y presentadores de canales de televisión religiosos islámicos en El Cairo, y la cancelación de sus emisiones.
La Justicia egipcia emitió una orden para prohibir la salida del país al depuesto presidente Mohamed Mursi, actualmente en paradero desconocido y que está siendo investigado por las acusaciones de haber insultado al poder judicial junto a otros ocho dirigentes de los Hermanos Musulmanes. Además, la Fiscalía ordenó la detención de los líderes de los Hermanos y de su partido Libertad y Justicia, mientras que los cuerpos de seguridad comenzaron a arrestar a algunos de ellos.
Por otra parte, el partido salafista, Al Nur, segundo en las últimas elecciones parlamentarias egipcias, aseguró ayer en un comunicado que la experiencia de Mursi fue un «fracaso como consecuencia de las prácticas equivocadas que llevaron a una división en la sociedad egipcia».
Al Nur dijo haber presentado varias iniciativas para superar la crisis política que fueron rechazadas por la Presidencia, lo que contribuyó a que la oposición política a Mursi se convirtiera en una «oposición popular apoyada por las instituciones del Estado».
Las Fuerzas Armadas egipcias depusieron ayer al presidente egipcio, Mohamed Mursi, elegido hace un año, y designaron, como mandatario interino del país, al presidente del Tribunal Constitucional, Adli Mansur, quien deberá convocar y supervisar las próximas elecciones presidenciales
Viernes de rechazo
La organización islamista de los Hermanos Musulmanes, la principal fuerza política egipcia detrás del presidente depuesto Mohamed Morsi, ha llamado a sus partidarios a un viernes de movilizaciones en contra del «golpe de Estado militar» del miércoles llevado a cabo por el Ejército.
El «Frente nacional de defensa de la legitimidad», que agrupa a las fuerzas islamistas del país, convocó a los egipcios a un «viernes de rechazo» con el que pretenden dar respuesta al golpe militar que puso fin a la presidencia de Morsi, primer jefe de Estado civil elegido democráticamente y que apenas llevaba 12 meses en el poder.
La Coalición insta «a salir a las calles y movilizarse pacíficamente» tras las oraciones del viernes «para decir ‘no’ a las detenciones militares, ‘no’ al golpe militar».
La convocatoria ha sido lanzada en rueda de prensa en una mezquita de un suburbio de El Cairo, donde los partidarios de Mursi han llevado a cabo una sentada desde la semana pasada.
Efectivos militares con vehículos blindados rodean la zona desde el miércoles, cuando Mursi fue derrocado, pero no han intervenido para despejar a los manifestantes.
Por otra parte, la Unión Europea pidió a Egipto que respete los derechos de Mursi, mientras que la Otan pidió volver cuanto antes al poder civil y no mencionó nada sobre el golpe. Llamó a la calma y al diálogo en el país, «No creo que lo más importante ahora mismo sea una discusión teórica sobre lo ocurrido, sobre si es un golpe o no», señaló Rasmussen, secretario general de la Otan. La clave es «encontrar soluciones» que permitan volver a la senda democrática.