El mundo empresarial, dividido ante las opciones
A un día del referéndum, el mundo empresarial y el pequeño comercio de Escocia siguen divididos sobre los efectos que la independencia tendría en la economía y en sus negocios, algo que puede palparse en las calles de Edimburgo.
Mientras que grandes compañías británicas como la petrolera BP o Kingfisher, de bricolaje, alertan de los peligros de la secesión, y bancos como Lloyds y RBS han amenazado con trasladar a Londres sus sedes, más de 2.600 pequeñas y medianas empresas escocesas cantan los beneficios del autogobierno.
Serkan Ginar, un turco-escocés que regenta una cafetería en el centro de Edimburgo, está de acuerdo en que un país más pequeño — 5 millones de habitantes frente a más de 58 millones del Reino Unido— «puede manejarse mejor». «Con mentalidad empresarial: antes tenía seis comercios y me era más difícil controlarlos, ahora tengo uno y puedo centrarme en él y me va de maravilla», señala.
Christopher Smyth, dueño de una tienda de decoraciones navideñas que luce una figura de la reina Isabel II en el escaparate, ha hecho cuentas y concluye que con la independencia saldrá perdiendo.