Diario de León

TERRORISMO YIHADISTA

Una víctima decapitada pone firma al primer atentado en Francia desde enero

El autor, un francés de padres magrebíes, causó una explosión en una fábrica de gas.

Personal de seguridad vigila los alrededores.

Personal de seguridad vigila los alrededores.

Publicado por
F. Iturribarría | París
León

Creado:

Actualizado:

Un francés de padres magrebíes decapitó ayer al dueño de la empresa de transportes en la que trabajaba y dejó la cabeza colgada junto a banderas islamistas en una verja de la fábrica de gas cercana a Lyon en la que provocó una explosión sin causar heridos. El autor del primer atentado mortal registrado en Francia desde la ofensiva yihadista que a comienzos de año causó 17 muertos en París, además de los tres responsables de los ataques a la revista Charlie Hebdo y un supermercado judío, fue detenido por un bombero del retén de guardia en la factoría. Su hermana y su mujer fueron arrestadas posteriormente mientras el Gobierno declaró la alerta máxima antiterrorista durante tres días en toda la región de Lyon.

Según las primeras constataciones de la investigación, el autor del atentado, identificado como Yassin Salhi, llegó poco antes de las nueve y media de la mañana a la fábrica que la empresa Air Products tiene en la localidad de Saint-Quentin-Fallavier, situada a 30 kilómetros al este de Lyon, en una furgoneta que contaba con la autorización pertinente para acceder al recinto, clasificado Seveso por contener materiales peligrosos. En el interior del utilitario, con el que solía acudir a la planta, llevaba el cadáver del gerente de Colicom, la empresa de reparto en la que trabajaba desde marzo, con sede en la localidad vecina de Chassieu, a quien probablemente había asesinado esa misma mañana.

Macabra puesta en escena

El análisis de las imágenes grabadas por dos cámaras del sistema de vigilancia por vídeo revela que, una vez dentro de la factoría productora de gases industriales (oxígeno, nitrógeno y argón), colocó la cabeza de la víctima, de 54 años, en una verja junto a dos banderas con la profesión de la fe musulmana inscrita en árabe y abandonó el cuerpo decapitado a una decena de metros. No lejos apareció un cuchillo, probable arma del crimen. La macabra puesta en escena de la primera decapitación registrada en Francia en un ataque terrorista remite a un método frecuentemente utilizado como un arma psicológica de guerra en Siria e Irak por el Estado Islámico (EI).

El intruso lanzó acto seguido la camioneta contra bombonas de gas almacenadas en un hangar cubierto y provocó una fuerte explosión que alertó a los bomberos de guardia en un cuartelillo situado a apenas 300 metros. Dos miembros del retén lo sorprendieron en otro hangar, éste abierto, en plena manipulación de las válvulas de bombonas de acetona con la supuesta intención de generar una detonación de efectos aún más devastadores.

Uno de los bomberos, recibidos al grito en árabe de ‘Alá es el más grande’, pudo reducir por la fuerza al sospechoso que resultó herido en la cabeza en el forcejeo. El ministro del Interior, Bernard Cazeneuve, elogió su «valentía y sangre fría». No se produjeron heridos entre los 87 trabajadores de la factoría para quienes se habilitó una célula de atención psicológica.

Nacido hace 35 años en la localidad francesa de Pontarlier (cerca de la frontera con Suiza) de padre argelino y madre marroquí, Yassin Salhi estuvo fichado a causa de su radicalización por los servicios secretos desde 2006 hasta 2008 cuando no fue renovada su ficha ‘S’ pues estaba catalogado en un bajo nivel de peligrosidad. Este tipo de indicativo no supone una vigilancia permanente pero obliga a señalar su paso por las fronteras o los controles policiales. Conocido por sus vínculos con el movimiento salafista, carece de antecedentes penales y no había sido identificado como implicado en actividades de carácter terrorista, según el Ministerio del Interior.

Vigilado

La cadena RTL aseguró que estuvo sometido a vigilancia por parte de la Dirección General de Seguridad Interior (DGSI) en 2013 y 2014 bajo la etiqueta de «musulmán radical». En sus notas internas los investigadores apuntaban que tenía «ausencias regulares en periodos largos, de unos dos o tres meses, en los que no se podía determinar dónde estaba» y que el año pasado había experimentado una brutal pérdida de peso además de afeitarse la barba.

Casado y padre de tres hijos de 6 a 9 años, Salhi está domiciliado desde hace seis meses con su familia en el primer piso de una pequeña vivienda social de tres plantas en Saint-Priest, una barriada obrera de la periferia de Lyon. «Somos musulmanes normales que hacemos el ramadán y llevamos una vida normal», declaró su esposa a la emisora de radio Europe 1 antes de ser detenida.

La mujer explicó que salió de casa a las siete de la mañana como todos los días para ir a su trabajo de repartidor y que su cuñada, luego también arrestada, la llamó llorando para que pusiera la televisión que daba «las malas noticias». «En el telediario dicen que es un acto terrorista pero no es posible. Yo lo conozco, es mi marido. No veo el motivo de haber hecho eso. Mi corazón se va a parar», dijo.

François Hollande, que estaba reunido en Bruselas con el primer ministro griego Alexis Tsipras y la canciller alemana Angela Merkel cuando se produjo el atentado, regresó de inmediato a París donde convocó un gabinete de crisis.

tracking