Diario de León

Las microdonaciones aúpan a Sanders en Estados Unidos

El aspirante a la candidatura demócrata Bernie Sanders. GUNTHER

El aspirante a la candidatura demócrata Bernie Sanders. GUNTHER

Publicado por
León

Creado:

Actualizado:

M. Gallego | Nueva York

La campaña de Hillary Clinton estudia ya cómo derrotar a Donald Trump en noviembre, pero Bernie Sanders no piensa darle el lujo de concentrar sus esfuerzos en esa batalla hasta que todos y cada uno de los Estados hayan hablado.

Cuando anunció en Vermont, al lanzar su candidatura, que no aceptaría dinero de los multimillonarios y las grandes corporaciones, todos los analistas concluyeron que no tenía nada que hacer en la contienda. Nadie podía sospechar que seis meses después batiría todos los records de recaudación de fondos de la historia. Para cuando empezó el año había superado los 2,5 millones de donaciones individuales que obtuvo Obama, pionero en apelar al pueblo, aunque sin renunciar a los grandes donantes. Al terminar enero había recaudado 21,3 millones de dólares (19,6 millones de euros), frente a los 14,9 (13,7 millones de euros) de Clinton, que a su vez doblaba la recaudación del republicano que más había recibido ese mes, Ted Cruz.

Ayer, mientras once Estados del país se pronunciaban en las urnas, Sanders volvió a sacudir los fundamentos de la política estadounidense al anunciar que en el mes de febrero ha doblado la recaudación de enero, siempre en su estilo de pequeñas donaciones, cuya media es de 27 dólares (24,8 euros). Con esos 42 millones de dólares (38,6 millones de euros), de los que recibió seis en los últimos dos días, cuando ya se le anticipaba la dureza del mapa que le aguardaba ayer, el senador de Vermont puede permitirse seguir haciéndole la vida difícil a Clinton hasta el 14 de junio, cuando vote Washington DC.

Cualquier otro candidato se retiraría una vez demostrada la superioridad de su rival en las urnas, pero Sanders no está en esta carrera para ser presidente, sino para hacer la revolución. No le debe una explicación a los multimillonarios que invierten para que represente sus intereses en la Casa Blanca, sino que está dispuesto a llevar su lucha hasta el escenario de la convención del partido en Filadelfia, donde promete dar «la mayor sorpresa de la historia política».

A la caza del voto progresista

Con la fuerza de todos los delegados que haya podido acumular en las primarias que le quedan, su plan es forzar la agenda progresista en la gran convención del partido. Falta aún más de un mes para que voten Estados progresistas como Nueva York, dos meses para que intervengan los del Pacífico norte, como Washington y Oregón, y casi tres para que lo haga California. En todos esos y muchos más piensa seguir sumando peso específico en la cuenta de delegados.

Por su parte, Clinton cree que le ha funcionado el cortafuegos que implementó en el sur para pararle los pies a este socialista que paradójicamente nada en dinero. La exsecretaria de Estado no quiere repetir el error de los republicanos, que no se tomaron en serio a Trump hasta que ya era demasiado tarde. Bill Clinton ha advertido que quienes piensen que Trump se autodestruirá ante el electorado de las generales por la estridencia de sus declaraciones subestiman su habilidad para detectar la ansiedad de los votantes.

El plan es magnificar su tendencia racista y misógina. Si bien la primera no ha tenido ningún impacto entre los votantes republicanos, la segunda ha ofendido incluso a las mujeres conservadoras. Los asesores de Clinton y, especialmente, las organizaciones feministas que la apoyan, están desenterrando años de declaraciones machistas para lanzar la artillería en cuanto sea coronada, a sabiendas de que el estilo analítico de la exsecretaria de Estado tiene las de perder frente a los exabruptos del deslenguado millonario.

tracking