El testamento de un yihadista desvela que la ‘caza’ de Salah precipitó la masacre
El presidente turco asegura que en 2015 Ibrahim fue detenido en el sur del país y expulsado a Bélgica, donde quedó libre.

Miembros de la policía y de los servicios especiales trabajan en el lugar donde se produjo el primer atentado en el aeropuerto de Zaventem, en Bruselas. GEERT VANDEN WIJNGAERT
adolfo lorente | bruselas
Una masacre como la del 22-M bruselense no se prepara de la noche a la mañana. Así que los terroristas estaban listos, sí, pero todo se precipitó por la detención de Salah Abdeslam el viernes por la tarde. Así lo confiesa en su testamento Ibrahim El Bakraui (Bruselas, 1986), uno de los dos kamikazes del aeropuerto de Zaventem. «Existe precipitación. Me siento perseguido por los cuatro costados. Si espero más, terminaré con él en una celda», relata.
Así lo desveló ayer el fiscal federal de Bélgica, Frédéric Van Leeuw, quien informó de que Ibrahim tiró su ordenador a una papelera de la calle Max-Roos, muy cerca del piso del barrio de Schaerbeek desde donde tomó el taxi para ir a la terminal internacional en compañía de los otros dos terroristas. Uno se inmoló y el otro sigue huido. Según la foto publicada por la policía, Ibrahim es el del centro y el otro kamikaze es el de la izquierda (son los que llevan un guante en su mano izquierda para ocultar los dispositivos de activación). Estaba sin identificar, pero a última hora de la tarde saltó la sorpresa y varios medios confirmaron que se trata de Najim Laachraoui, el supuesto fabricante de los explosivos y cerebro del 22-M. Hasta entonces se pensaba que era la persona del sombrero. Un hombre clave considerado por la policía como el nuevo enemigo número uno y que demostraría la conexión cada vez más clara entre París y Bruselas. Y entonces, ¿quién es el huido? Es la nueva gran preocupación de los servicios de Inteligencia del país. Siguen los interrogantes.
Conocidos de la policía
Del aeropuerto, dos de los tres ya están identificados. Respecto a la masacre del metro, el fiscal confirmó que también fue provocada por un kamikaze que responde a la identidad de Khalid El Bakraoui. Nació en la capital belga el 12 de enero de 1989 y al igual que su hermano, Ibrahim, eran viejos conocidos de la policía por delitos de robo con violencia y no relacionados con el terrorismo yihadista. De hecho, el primero fue en su día condenado a 9 años de cárcel y el segundo, a 5, desveló el periódico Le Dernier Heure.
Tres de cuatro, sólo queda uno. La caza y captura prosigue. Ahora, sin embargo, la investigación ha dado un giro de 180 grados desde la sorprendente identificación del segundo kamikaze de Zaventem. Son varias las operaciones policiales impulsadas en el país y ayer, de hecho, se llegó a publicar que Najim Laachraoui fue arrestado en una redada realizada en la localidad de Anderlecht. La Fiscalía lo desmintió. Lógico. Estaba muerto desde las 8 de la mañana del día anterior, el 22-M. Pero esto, eso sí, no se supo hasta varias horas después.
Su arresto era clave para poder seguir completando el puzle del 13-N parisino porque es el nexo más evidente de que ambas masacres estaban relacionadas. Su ADN, de hecho, fue hallado tanto en explosivos usados en la capital francesa como en diversas viviendas belgas utilizadas como pisos franco por los integrantes de la célula, entre ellos Salah Abdeslam. En alguna de esas viviendas se cree que se elaboraron los cinturones de explosivos usados en París.
Entrenado en Siria
Laachraoui era un viejo conocido de los servicios antiterroristas ya que viajó a Siria en 2013 para entrenarse bajo las órdenes del Estado Islámico. Estaba fichado desde el pasado septiembre, cuando la policía le paró en la frontera entre Austria y Hungría en compañía de Abdeslam y Mohamed Belkaïd, el yihadista que fue abatido en la operación de hace una semana en Forest. Utilizó la identidad de Soufiane Kayal. Como se puede comprobar, todos estaban más que relacionados y se conocían muy bien. Ahora ya está muerto.
Por otra parte, Van Leeuw reveló que que la masacre pudo ser mucho peor ya que la maleta que llevaba el yihadista huido no estalló como estaba previsto. «Dejó un gran bolso y se fue antes de las explosiones. Contenía la carga explosiva más importante. Poco después de que llegaran los artificieros, el bolso explotó debido a su gran inestabilidad, pero nadie resultó herido». Los kamikaze, por su parte, se inmolaron con 9 segundos de diferencia. El primero, en la fila 11 de los mostradores de facturación a las 7.58 y 28 segundos, y el segundo, en la 2.
Pero si hay una persona clave en la investigación es el taxista que les llevó hasta el aeropuerto. Él fue quien dio la voz de alerta a la policía tras ver su foto en la televisión. Los terroristas habían pedido una furgoneta pero al final fue un turismo, lo que impidió que llevasen todas las maletas que querían. Se hablaba de hasta cinco pero sólo llevaron tres. Fue el taxista el que llevó a la policía hasta el piso de Schaerbeek, donde encontraron 15 kilogramos de explosivos, 150 litros de acetona, 30 litros de agua oxigenada y una maleta con clavos.
Detención
Respecto a Ibrahim El Bakraoui, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, aseguró ayer que en junio de 2015 fue detenido en el sur del país -parece que procedente de Siria- y que el 14 de julio de ese año fue expulsado a Bélgica, donde quedó en libertad pese a las advertencias turcas de su relación con el terrorismo yihadista.
El ministro de Justicia, Koen Geens, salió al paso de estas declaraciones y aseguró que fue trasladado a los Países Bajos, lo que evidencia la falta de coordinación que ayer censuró la Comisión y que hoy abordarán los ministros de Interior de los 28 en Bruselas.