Diario de León

Muchos hermanos de sangre, unidos hasta la muerte

Policías recogen pruebas de una vivienda del número 64 de la calle Busselenberg. C. PETIT TESSON

Policías recogen pruebas de una vivienda del número 64 de la calle Busselenberg. C. PETIT TESSON

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Ibrahim (30 años) y Jalid (27) Bakraui son los dos últimos hermanos en sumarse a la larga lista de yihadistas unidos por lazos de sangre y de armas. Fueron los dos primeros miembros del comando que actuó el lunes en Bruselas identificados por las autoridades y les acusan de haberse inmolado en el aeropuerto internacional Zaventem y en la estación de metro de Maelbeek. Los yihadistas emplean muchas veces la palabra «hermano» en sus comunicados a la hora de referirse a los responsables de ejecutar distintas operaciones, pero un repaso de atentados ocurridos desde el 11 de septiembre de 2001 revela que es más que una simple fórmula.

Desde Nueva York a Bruselas, pasando por Madrid (2004), Toulouse (2012), Boston (2013) y París (enero y noviembre de 2015), los ataques más importantes de Al-Qaeda y el grupo yihadista Estado Islámico (EI) han contado con hermanos de sangre entre sus responsables. En los últimos quince años de operaciones yihadistas en Occidente han variado los motivos o justificaciones esgrimidas por los autores para reivindicar sus acciones, pero se mantiene la importancia de la confianza en los seres más próximos a la hora de poder ejecutar un atentado, algo que también es importante para quienes deciden viajar a Siria o Irak para enrolarse en la guerra santa. «El reclutamiento se realiza prácticamente entre colegas. Lo que importa es la amistad y el parentesco, mucho más que la religión o cualquier otro aspecto. Es un fenómeno de grupo», opina Rij Coolsaet, experto en yihadismo belga consultado por el diario británico The Guardian tras los ataques de París.

En el 11-S en Nueva York, seis de los 19 miembros de Al-Qaeda eran hermanos. La familia fue una de las claves para mantener la operación en secreto.

Cuando el terror yihadista cruzó el charco y golpeó en Madrid tres años más tarde, la investigación reveló la implicación de los Oulad Akcha en los atentados del 11-M. Cinco hermanos de esta familia originaria de Tetuán (Marruecos) estuvieron implicados en mayor o menor medida.

Ocho años más tarde, en Toulouse, el ciudadano francés Mohamed Merah, con experiencia en Pakistán y Afganistán, mató a tres soldados y a tres niños y un rabino en una escuela judía. Mohamed fue abatido por las fuerzas de seguridad y a los pocos días su hermano Abdeljader (33) fue arrestado.

La importancia de los lazos familiares directos volvió a quedar clara en Boston cuando los hermanos Tsarnaev colocaron y detonaron las bombas que estallaron en la meta del maratón de la ciudad estadounidense en 2013.

Como los Tsarnaev, los hermanos Kouachi también decidieron actuar juntos, aunque en su caso para vengar las caricaturas del Profeta publicadas por el semanario francés Charlie Hebdo.

En los atentados de París estaban los hermanos Abdeslam. Ibrahim y Jalid Bakraui recogieron su testigo y se inmolaron en Bruselas manteniendo la saga de los «hermanos de yihad».

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