Ecuador, entre el miedo y el deseo de normalidad tras una semana del terremoto
Cynthia de Benito | Manta
Una semana después del fatal terremoto que devastó el noroeste de Ecuador, los ciudadanos se debaten entre el miedo que les producen las réplicas y el deseo de volver a la normalidad y levantan de nuevo, aunque sea de forma precaria, lo que perdieron cuando tembló la tierra.
Restablecer alguna rutina aún es imposible en Manta, una de las ciudades más afectadas por el sismo de magnitud 7,8 en la escala abierta de Richter que causó al menos 602 muertos y 12.492 heridos y sumió a los ecuatorianos en un estado de zozobra del que no logran salir. A ello contribuyen los mensajes de origen desconocido que les alertan de que habrá un terremoto peor, seguido de un tsunami que barrerá Manta y otras ciudades de la costa; rumores que los ciudadanos descartan al levantarse pero que pesan cuando llegan las réplicas.
Las últimas fuertes, registrada la noche del jueves, alcanzó 6,2 grados Richter, lo que avivó el miedo en el barrio de Cocay, donde los vecinos se alejaron a toda prisa de sus casas mientras Marzo Salvador Aguayo trataba de calmarlos. «Yo sé como es esto, ya viví un terremoto en 1989, cuando estaba en Caracas. Ya tengo experiencia, así que les dije que eso (las réplicas) va a pasar, que es normal que lleguen», explica a Efe Aguayo.