Un polémico divorcio que está por escribir
El Tratado de Lisboa establece los términos de la salida de un país de la Unión Europea (UE), pero los legisladores incluyeron el artículo 50 con la esperanza de que nunca tuviera que aplicarse y su ambigüedad deja abierto el proceso de divorcio entre la Unión y el Reino Unido de cara al ‘brexit’.
Para el ex director general del Servicio Jurídico de la UE y uno de los juristas del Tratado de Lisboa Jean-Claude Piris, el artículo 50 es claro y «suficiente» para una supuesta salida, que nunca pensaron que fuera a hacerse realidad. Pero ahora hay que darle forma, un largo proceso que puede tardar varios años en materializarse y que deja una gran incertidumbre, sobre todo en lo económico. «En ese momento existe el riesgo de que haya una laguna jurídica, especialmente en las relaciones comerciales», apuntó Piris. Por ello sugiere un tratado «de urgencia» para regular las relaciones comerciales, que contemple los derechos de aduana y otros obstáculos administrativos.
El Reino Unido no forma parte del espacio Schengen, pero hay muchos aspectos que están por negociar, como la cooperación policial y judicial. «Está todo por escribir, pero no se pueden modificar los tratados a medida de los británicos», remarcó el abogado. El Tratado estipula que, si el acuerdo de retirada no se concluye dentro de los dos años después de la notificación oficial del Estado en cuestión, se hace efectiva su salida de la UE.