España no intervendrá por ahora en la crisis entre EE UU y México
El Gobierno de Mariano Rajoy quiere esperar a ver cómo se desarrollan los acontecimientos antes de inmiscuirse o tomar un papel activo en la respuesta a las primeras decisiones de la nueva Administración de los Estados Unidos; tanto las que afectan a sus relaciones con la Unión Europea, como las que ya han provocado una crisis diplomática con México. El ministro portavoz, Iñigo Méndez de Vigo, ensalzó ayer los «lazos de sangre» que unen a España con el país que preside Enrique Peña Nieto, pero abogó por la prudencia y evitó tomar partido. «En derecho internacional -adujo- hay que ser firme, pero pausado, tomarse tiempo y no intentar ir muy deprisa».
La cautela mostrada por el Ejecutivo del PP contrasta con la alarmada reacción del PSOE a los movimientos del presidente Dondald Trump. La gestora que dirige desde octubre el primer partido de la oposición emitió a primera hora de la mañana de ayer un inusual y largo comunicado en el que, entre otras cosas, proclama su malestar ante el «trato de desprecio» a un país «amigo y aliado histórico», México, y en el que argumenta que España debe trabajar para «ayudar a que los Estados Unidos comprendan que el entendimiento y el dialogo (en lugar del desprecio y las amenazas) con sus vecinos y aliados va en su propio interés».