Diario de León

El veto de Trump diseña un nuevo eje de alianzas en Oriente Próximo

La Casa Blanca se manifiesta proisraelí y busca mejorar su relación con Arabia Saudí o Egipto.

La medida adoptada por Donald Trump ha generado malestar y multitud de protestas. P.F.

La medida adoptada por Donald Trump ha generado malestar y multitud de protestas. P.F.

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m. ayestaran | jerusalén

El muro diplomático levantado por Donald Trump, que impone una moratoria de noventa días a la entrada en Estados Unidos de ciudadanos de Irán, Irak, Siria, Yemen, Sudán, Somalia y Libia, y suspende indefinidamente la admisión de refugiados del país presidido por Bashar el-Asad persigue abrir las puertas «solo a quien nos apoye y a quien ame a nuestro pueblo», según aclaró el presidente. Los siete países de esta lista negra son musulmanes, pero no se trata de un veto a los musulmanes, ya que los ciudadanos de Egipto, Arabia Saudí, Catar, Jordania o Líbano mantienen las mismas condiciones de siempre mientras sus dirigentes callan ante la medida. El filtro principal aplicado por el nuevo inquilino de la Casa Blanca es el grado de cooperación de los distintos gobiernos de Oriente Próximo con Washington y dibuja el nuevo eje que pretende establecer para pasar página a la era de Barack Obama y blindar aún más a Israel.

El principal aliado regional es el Estado judío y la gran amenaza se llama Irán, motivo por el que la lista está encabezada por Teherán, Bagdad, Damasco y Saná, cuatro capitales en las que la influencia de la república islámica es decisiva a través del apoyo a la comunidad chií de cada país. Los iraníes, que desde 2015 han vuelto a la escena internacional tras la firma del acuerdo nuclear, convocaron al representante indirecto estadounidense en Teherán, el embajador de Suiza, Giulio Haas, en señal de protesta contra la orden migratoria. Irán ha decidido aplicar la reciprocidad.

En Bagdad la decisión de Trump fue recibida con sorpresa. No hubo una condena oficial por parte del Gobierno, pero varios miembros del Parlamento pidieron que se siguiera el ejemplo de Irán y se aplicara la reciprocidad. Irak es un país destrozado tras la invasión estadounidense de 2003, que en la actualidad acoge a unos 5.000 soldados americanos y lidera la coalición internacional que combate contra el grupo yihadista Estado Islámico en Mosul. El clérigo chií Muqtada al-Sader pidió a través de su página web «la salida de los estadounidenses del país», ya que «es muy arrogante entrar libremente en Irak y otros países al mismo tiempo que se prohíbe a nuestros ciudadanos viajar al suyo».

«La nueva administración es proIsrael y busca mejorar las relaciones con Arabia Saudí o Egipto, nuestros aliados. Los países eje suní ante Irán necesitan a Trump para hacer frente a los iraníes y por tanto están también junto a Israel», piensa el profesor Efraim Inbar, del centro de estudios estratégicos israelíes Besa. Menos de 24 horas después de firmar su polémico decreto, el presidente estadounidense habló por teléfono con los líderes de Arabia Saudí y de Emiratos Árabes Unidos.

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