ELECCIONES EN FRANCIA
Macron y Le Pen disputarán la final de la presidencia de Francia

Emmanuel Macron besa a su esposa Brigitte Trogneux
Luis Miguel Pascual | París
La primera vuelta de las presidenciales francesas sumió ayer en el caos a los dos principales partidos del país, que han dominado la vida política en el último medio siglo y que, por vez primera, no estarán en la carrera por el Elíseo, en una auténtica hecatombe del bipartidismo. Sus dos candidatos, el conservador François Fillon y el socialista Benoît Hamon, surgidos ambos por vez primera de un proceso de primarias, fracasaron frente a las propuestas renovadoras del socioliberal Emmanuel Macron y la ultraderechista Marine Le Pen. Absortos ante el desastre, de dimensiones históricas, los dos partidos pidieron votar por Macron para frenar a la candidata eurófoba de la extrema derecha.
Nunca antes los dos partidos se habían quedado fuera de la segunda vuelta de las presidenciales. Los socialistas ya habían conocido esa suerte cuando en 2002 Lionel Jospin fue superado por el ultraderechista Jean-Marie Le Pen, pero siempre había habido un candidato conservador en el balotaje final.
El seísmo ha sido enorme en los dos partidos, cuyos principales responsables ocultaban con dificultad las consecuencias del batacazo. La amplitud del desastre del bipartidismo es profunda. En 2002, el peor resultado conjunto hasta ahora, sus candidatos recibieron el respaldo del 36 % de los votantes. En esta ocasión rondarán el 25 %. La naturaleza de los fracasos de cada partido es diferente, pero en ambos casos dolorosa.
Fillon perdió embarrado en los escándalos de corrupción de los que no supo desembarazarse después de que se conociera que había dado un empleo, presuntamente ficticio, a su esposa como asistenta parlamentaria.
El candidato, que había ganado las primarias de su partido haciendo gala de su honestidad, quedó en entredicho cuando los jueces le imputaron por malversación de fondos públicos en plena campaña.
La caída en las intenciones de voto fue brutal.