El fuego no da tregua y avanza sin control hacia el norte de Portugal
Más de 3.000 efectivos, entre bomberos, Cruz Roja y Ejército, siguen trabajando en la zona.
Columnas de humo del fuego que arrasa desde el sábado el centro de Portugal. CARLOS GARCÍA
Agencias | Portugal
Portugal continuaba anoche sin lograr controlar el gran incendio que azota el centro del país desde el sábado y que no solo no remite sino que se ha extendido hacia el norte. Más de 3.000 efectivos, entre bomberos, miembros de Cruz Roja y del Ejército, trabajan en la zona más afectada.
En las comarcas de Góis y Pampilhosa da Serra fue necesario desalojar una treintena de pueblos por la amenaza del fuego. Además, una de las principales vías de comunicación entre las poblaciones de la Sierra de Lousa, la carretera nacional 112, fue cortada a cualquier vehículo que no fuese oficial para evitar que los automovilistas pudieran verse atrapados por las llamas, como ocurrió en las primeras horas de la tragedia.
La lengua más al norte del incendio, hacia donde sopla el fuerte viento, se sitúa en la población de Soerinho, lo que revela el considerable avance del fuego, iniciado la tarde del sábado en la comarca de Pedrógao Grande, a unos 40 kilómetros. En todas las comarcas alcanzadas por el incendio hay todavía focos activos, algunos con mucha virulencia.
Confusión
El momento de mayor confusión del día llegó a mitad de la tarde, cuando Protección Civil informó de la caída de un avión Canadair que arrojaba agua en un foco del término de Ouzenda, en la comarca de Pedrógao Grande. Dos horas después, el comandante del organismo Vítor Vaz Pinto, aseguraba en rueda de prensa que no tenía «conocimiento de la caída de ningún avión», aunque admitía que recibieron la noticia y enviaron efectivos a la zona del supuesto accidente.
Las condiciones meteorológicas son adversas y la situación, según las autoridades lusas, es muy preocupante a medida que avanzan las horas.
La presencia aérea y terrestre en diferentes focos del fuego no deja de reforzarse, ya hay medios aéreos de España, Francia, Italia y Marruecos, y también se han sumado a las tareas de apoyo a los más necesitados los vecinos de municipios afectados.
Los responsables de la coordinación de la extinción confíaban en que, con la llegada de la noche, descendiese la velocidad del viento y bajasen algún grado las temperaturas que en la jornada de ayer llegaron a los 43 grados centígrados en algunas áreas del centro del país.
El balance de víctimas mortales se mantiene en 64, aunque sigue siendo provisional y los heridos son ya 160, de los que siete se encuentran en estado grave