Tesla envía ingenieros para rescatar a los niños tailandeses
Las operaciones de salvamento se cobran la vida de un miembro del cuerpo de élite de la marina.

Personal militar tailandés mientras transportan materiales durante las operaciones de rescate. THAI NAVY SEAL HANDOUT
efe | mae sai
El fundador de Tesla y SpaceX, Elon Musk, anunció ayer en Twitter que mandará un equipo de ingenieros a Tailandia para ayudar en las tareas de rescate de los menores del equipo de fútbol juvenil atrapado en una cueva.
Musk explicó que «ingenieros de SpaceX y Boring Co. se dirigirán a Tailandia mañana para ver si pueden ser útiles al Gobierno. Probablemente hay muchas complejidades que son difíciles de apreciar sin estar ahí en persona». Boring Co. es la compañía de Musk dedicada a construir túneles para su proyecto de transporte ultrarrápido subterráneo, mientras que SpaceX se centra en el sector aeroespacial.
La decisión de Musk de enviar un grupo de ingenieros se produce días después de que un usuario de la red social Twitter le pidiese ayuda para sacar a los doce menores tailandeses y su entrenador de la cueva.
A esa solicitud Musk respondió: «Supongo que el Gobierno tailandés tiene esto bajo control, pero estaría contento de ayudar si hay alguna forma de hacerlo».
Un día después, Musk recalcó que Boring Co. «tiene un radar avanzado de penetración del suelo y es bastante bueno en excavar agujeros».
Además, SpaceX se puso en contacto con un emprendedor tailandés para que contactase al Ejecutivo de Bangkok para ofrecer la ayuda. Los equipos de rescate tailandeses trabajan contrarreloj para intentar rescatar a los doce menores y su entrenador antes de la llegada de las lluvias del monzón, que pueden inundar completamente la cueva en la que están atrapados.
La muerte en las últimas horas de uno de los buzos que participaba en las tareas de salvamento evidencia las dificultades de la operación.
La víctima, un antiguo miembro de los cuerpos de élite de la Marina identificado como Saman Kunan, de 38 años, pereció al quedarse sin oxígeno mientras estaba sumergido y tras completar con éxito una misión de suministro hasta la cueva.
La primera víctima
La muerte de un buzo cuando realizaba una misión de abastecimiento aumentó ayer la presión sobre los equipos que intentan rescatar a los doce menores y al monitor que llevan 13 días atrapados en una cueva del norte de Tailandia.
El deceso, anunciado por las autoridades en rueda de prensa, ha puesto de relieve la difícil operación a la que se enfrentan los equipos de salvamento dentro de la laberíntica y parcialmente inundada cavidad donde permanece el grupo de enclaustrados.
La víctima, un antiguo miembro de los cuerpos de élite de la Marina identificado como Saman Kunan —de 38 años—, pereció la noche del jueves al quedarse sin oxígeno mientras estaba sumergido y tras completar con éxito una misión de suministro hasta la cueva.
«La muerte de este experto buceador sirve para mostrar la dificultad de las tareas de rescate. A pesar del deceso no vamos a parar de trabajar para sacar al grupo», declaró Passkorn Boonyaluck, vicegobernador de la provincia de Chiang Rai, escenario del drama.
En cada viaje a la gruta, los buzos tienen que atravesar unos 1,7 kilómetros de estrechos pasadizos entre visibilidad nula y corrientes de agua, un camino que toma, ida y vuelta, unas 11 horas.
«El camino hasta los chavales es una continua sucesión de complicados y agotadores retos», declaró a Efe Rafael Arush, buceador voluntario que participa en esas tareas.
A las preocupaciones por la aproximación de un temporal de lluvias, se suma además el descenso en la cantidad de oxígeno dentro de la cavidad.
Apakorn Yookongkaew, comandante de los buzos tailandeses, dijo a los medios que planean extender una tubería para proporcionar aire a los doce niños y el adulto. «A pesar de las malas noticias, la determinación de los equipos de rescate en sacar al grupo permanece intacta», apuntó a Efe un representante de los fuerzas militares australianas en tareas de asistencia.