El boicot de la oposición deja vía libre al chavismo en las elecciones legislativas

Maduro vota ayer en Caracas. RAYNER PEÑA
Venezuela celebró ayer sus elecciones legislativas en unos comicios marcados por el boicot de gran parte de la oposición. El proceso electoral, pactado entre el chavismo y una pequeña facción de la oposición, es visto como un mero trámite para afianzar en el poder al Partido Socialista Unido de Venezuela, la formación encabezada por el presidente Nicolás Maduro qu,e si ganara, recuperaría el control de la Asamblea Nacional.
Cerca de 20 millones de venezolanos podáin ayer escoger a 277 diputados de entre 14.400 aspirantes. Entre los candidatos no estarán los líderes tradicionales de la oposición, que rechazaron participar en el proceso electoral por considerarlo «fraudulento».
Una de las grandes ausencias es la del actual presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, al que parte de la comunidad internacional reconoce como presidente interino de Venezuela. Además, el líder opositor ha convocado para la semana que viene una consulta popular contra las elecciones, su última carta para defender la legitimidad de la actual Asamblea Nacional, con más valor simbólico que real.
La Unión Europea y la Organización de Estados Americanos (OEA) ya han anunciado que no reconocerán el resultado de la votación, en la que, según los sondeos, la abstención será la protagonista.
Entre los partidos opositores, no hay un rival político que pueda hacer sombra a Maduro y, si los había, el Tribunal Supremo de Justicia se encargó de sustituirlos por políticos menos críticos con el Gobierno.
La falta de rivales de peso, unida a la incidencia de la pandemia del coronavirus —que ha dejado 912 muertos en el país sudamericano— hacen prever una gran abstención en las urnas, lo que podría beneficiar al chavismo.
Consciente de su victoria segura, Maduro lanzó un órdago: «Dejo mi destino en manos del pueblo de Venezuela. Si vuelve a ganar la oposición en la Asamblea Nacional, yo me voy de la Presidencia, yo no me quedaré más aquí».
El país enfrenta estos comicios en una situación crítica. La amplia mayoría de los venezolanos vive en la pobreza y el 80% está en la más absoluta miseria. Los fallos de electricidad, la escasez de agua, gas y combustible son el pan de cada día. La moneda venezolana, el bolívar, se devalúa casi a diario, la inflación se sitúa en el 3.045,92% y el salario mínimo es de 40 centavos de dólar pero una familia necesita cerca de 300 dólares para cubrir los gastos más básicos. Más de 5,4 millones de venezolanos han abandonado el país en los últimos años.