Raffarin: «estamos obligados a no decepcionar»
Reforzado por el triunfo electoral, el primer ministro francés, Jean Pierre Raffarin, proclamó ayer domingo que su Gobierno tiene «la obligación de no decepcionar». «Trabajaremos para simplificar y mejorar la vida de los franceses, actuaremos con firmeza y apertura», anunció entre los vítores de sus simpatizantes. Alain Juppé, su predecesor conservador, invitó a evitar el triunfalismo y a controlar la victoria. «Los franceses están hartos de la impotencia y de la ineficacia política. Esta no es la revancha de un clan contra otro. Hay que gobernar para todos los franceses», observó el ex primer ministro neogaullista y futuro líder de la UMP. El ex primer ministro socialista Laurent Fabius, que resultó reelegido, estimó que la izquierda deberá reconstruirse para tener «un proyecto que sea movilizador, socialmente justo, económicamente eficaz y ecológicamente duradero». A su juicio, la victoria conservadora se explica por un «doble no»: a la extrema derecha en las presidenciales, a la cohabitación en las legislativas. Fabius prometió ejercer una oposición «responsable pero sin concesiones». «Hoy domina el azul, pero la resistencia será rosa», sentenció. Revolución intelectual El también socialista Jack Lang, ex ministro de Educación, exhortó a la izquierda a «culminar una verdadera revolución intelectual». «Necesitamos una verdadera metamorfosis. La izquierda tiende a veces a ser demasiado conformista, tecnocrática y lejana», subrayó. Por su parte, Marie George Buffet, secretaria nacional del Partido Comunista, prometió ser una fuerza de resistencia contra «una derecha revanchista». «El presidente de la República fue elegido contra Le Pen, su mayoría parlamentaria por una complacencia vergonzosa con sus ideas», manifestó Buffet. El ultraderechista Jean Marie Le Pen declaró que el Frente Nacional va a luchar en adelante en solitario por una Francia independiente y acusó a Chirac de hacer el juego de la izquierda y de Bruselas. «Esta Asamblea va a votar apenas el 40% de las leyes que serán ejecutadas en Francia puesto que el 60% es adoptado en Bruselas», valoró. «Si yo fuera un diputado de Chirac, me inquietaría pues tiene la mala costumbre de disolver cuando tiene la mayoría», ironizó el líder ultra.