El presidente iraquí ofreció ayer un discurso para conmemorar el fin de la guerra contra Irán, en 1998
Hussein advierte a EE. UU. que todo ataque antimusulmán fracasará
El presidente iraquí Saddam Hussein descartó ayer categóricamente el regreso a Irak de los inspectores de armamento de Naciones Unidas. Ello n
«La vía correcta es que el Consejo de Seguridad responda a las preguntas hechas por Irak y cumpla sus compromisos bajo sus propias resoluciones. Para aquellos que usan la amenaza y la agresión no hay otra opción sino el ser repelidos si llegan a hacer daño a sus objetivos», dijo el presidente iraquí. Saddam replicaba a las amenazas reiteradas por el presidente norteamericano George W. Bush y el primer ministro británico Tony Blair, del lanzamiento de una acción militar contra Irak si no permite el regreso Bagdad de los inspectores de armas de Naciones Unidas, para garantizar que el país no produce armas de destrucción masiva. Irak se queja asimismo de que, cinco meses después de entregar 19 preguntas al secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, para que las hiciera llegar al Consejo de Seguridad, no ha recibido aún respuesta alguna. Las preguntas se referían principalmente al levantamiento de las sanciones, la eliminación de las zonas de prohibición del tráfico aéreo vigiladas por Estados Unidos y Gran Bretaña en el norte y el sur de Irak, y el cese de las amenazas de derrocamiento del sistema de gobierno en el país. «Lo digo en términos tan claros, de lo cual me abstuve antes, de modo que no haya enclenques que se imaginen que, al ignorar dar respuesta a conversaciones tontas, esto quiera decir que nos dan miedo sus amenazas descaradas», dijo Saddam. El líder iraquí se refería a los intentos de Bagdad por calmar a EE. UU al invitar a Hans Blix, jefe de la comisión de monitoreo, verificación e inspección de Naciones Unidas (Unmovic), y a un grupo de congresistas norteamericanos, a visitar Irak para constatar las denuncias de Washington, de que Irak está construyendo armas de destrucción masiva, y evitar así una posible incursión militar. «Las fuerzas del mal se llevarán sus ataúdes al hombro, morirán en vergonzosa derrota, llevándose de regreso sus esquemas, o cavarán sus propias tumbas tras llevar la muerte sobre todo país árabe o musulmán contra el cual perpetran agresión, incluyendo a Irak, el país de la yihad (guerra santa)», añadió Saddam. «Este es el destino inevitable que espera a todos aquellos que tratan de agreder a árabes y musulmanes».