El acuerdo, lleno de matices, satisface a Aznar porque garantiza las ayudas a los agricultores españoles
La UE aprueba el marco financiero de la ampliación, frenando el gasto
La cumbre de Jefes de Estado y de gobierno de la UE concluyó este viernes en Bruselas con una serie de acuerdos de importancia excepcional,

El presidente José María Aznar con el primer ministro danés, Forgh Rasmussen, durante la cumbre
El presidente Aznar subrayó que la Política Agrícola Común (PAC) proporciona a España 7.000 millones de euros anuales con las actuales perspectivas financieras de la UE y, respecto a este volumen global, el coste del acuerdo cerrado hoy en Bruselas sólo rondará los 150 millones al año entre 2007-2013. El jefe del Ejecutivo español destacó asimismo que España tendrá «las manos libres» para discutir el futuro de los fondos estructurales y el Fondo de Cohesión más allá del 2007. En el fondo y hasta nueva orden, la cumbre de Bruselas hizo saltar una filosofía vigente en la Europa comunitaria, según la cual eran las necesidades de la Unión las que condicionaban el volumen de los recursos puestos a su servicio. Fruto de aquella filosofía fueron las duplicaciones consecutivas de los ingresos por cohesión que España logró obtener en 1994 y 1999. En cambio, y a partir de ahora, las ambiciones comunes tendrán un techo presupuestario fijo: el que fue definido en 1999, y hasta 2013 por lo menos. Dentro de ese margen presupuestario tendrán que evolucionar no quince, sino veinticinco socios; probablemente incluso veintisiete a partir de 2007. No puede decirse que, en términos estrictamente financieros, los acuerdos sean criticables. En materia agrícola retoman las orientaciones presupuestarias formuladas por la Comisión para la ampliación durante el periodo 2004-2006, y congelan el gasto para el próximo periodo financiero en el límite de 2006, aunque tendrán en cuenta la inflación. El horizonte financiero de la PAC, con un deflactor del 1% introducido en los cálculos por el Consejo, se sitúa así en 45.306 millones de euros en 2006, y en 50.283 en 2013, para 25 Estados. En las Políticas Estructurales (la Cohesión), el acuerdo, sin recortar las ayudas pactadas entre los quince hasta 2006, define un tope de 23.000 millones de euros para el periodo 2004-2007, destinado a los países adherentes. La cifra de 25.567 millones propuesta para este capítulo por la Presidencia, de acuerdo con la Comisión, no fue suscrita por el Consejo Europeo, al considerar éste que los nuevos socios carecen de capacidad para absorber semejante nivel de subvenciones. La victoria puede ser sólo pírrica, pues el documento dice que la disciplina presupuestaria deberá continuar en el periodo que empieza en 2007».