El alto al fuego indefinido comenzará mañana, como gesto de paz hacia el Gobierno y las guerrillas
Los paramilitares de derechas inician una tregua en Colombia
El grupo paramilitar de derechas Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) anunció ayer que a partir del próximo domingo empezará una tregua indefinid
Fue entonces cuando varios líderes paramilitares se entrevistaron con el Alto Comisionado y delegados de la Iglesia católica. La carta abierta fue publicada en la página web de la organización con las firmas de Castaño (jefe político), Mancuso (jefe militar), y los líderes de quince frentes regionales, bajo el título de «Declaración por la paz de Colombia». «Hemos tomado la decisión histórica de declarar un cese unilateral de hostilidades, con alcance nacional, sin que esto signifique la renuncia a nuestros principios ni a nuestros ideales», expresaron los jefes de la extrema derecha armada, que representan aproximadamente a un 80% de los paramilitares del país. «Las AUC declaramos, a partir del 1 de diciembre de 2002, un cese total de hostilidades -no una tregua navideña- confiando en la reciprocidad del Estado hacia nuestras tropas, demás integrantes y simpatizantes», puntualizaron. Los paramilitares solicitaron que los eventuales diálogos con el Gobierno «se inicien de inmediato y tengan el acompañamiento y la veeduría de la Iglesia Católica». Asimismo, reclamaron la supervisión de la Organización de Estados Americanos (OEA), la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y de las iglesias cristianas no católicas. Sin embargo, pusieron como condición que el Estado brinde «protección y seguridad a todos los ciudadanos de las diferentes poblaciones y comunidades liberadas por nosotros del flagelo subversivo, y donde nos ha correspondido, hasta el presente, ejercer como autoridades de facto». Las AUC, surgidas en las zonas rurales hace casi veinte años, fueron organizadas por Carlos Castaño y por su hermano Fidel luego de que su padre, el hacendado Jesús Castaño, fuera asesinado en 1980 por rebeldes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). La organización tiene actualmente unos 8.000 hombres distribuidos estratégicamente en dos tercios del territorio colombiano, en los que combaten a los guerrilleros de las FARC y el Ejército de Liberación Nacional (ELN). El grupo armado anunció que si durante la tregua «la guerrilla vulnera los territorios (...) haremos uso del derecho de legítima defensa». Los combatientes de derecha pidieron la suspensión de las órdenes judiciales que actualmente pesan contra sus hombres y la inclusión de los paramilitares presos en un eventual acuerdo humanitario de intercambio de rehenes entre el Gobierno y las FARC. Las AUC invitaron también al Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) a recibir de inmediato a los combatientes menores de edad que militaban en la guerrilla y fueron «liberados» por los paramilitares. También reclamaron la cooperación técnica del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los refugiados (ACNUR) y un plan de sustitución de cultivos ilícitos para ofrecer garantías económicas a la población. Aunque admitieron que hay sectores que no participarán en la tregua.