Kiev se prepara para la oscuridad
La capital ucraniana se prepara para los apagones y los kievitas acuden a los mercados a comprar linternas, cargadores, velas. Después de los últimos reveses en los frentes del este y sur, Rusia introduce un nuevo elemento en su estrategia y endurece sus bombardeos contra plantas de energía a lo largo de todo el país. La consecuencia directa es que amplias zonas de Ucrania se han quedado sin electricidad y esto ha obligado a las autoridades a adoptar un plan de choque y pedir a los ciudadanos que moderen el consumo al máximo.
En la tienda conocida como Radio Market no para de llegar gente y, por encima de teléfonos o tabletas, lo que buscan son accesorios que les ayuden a superar los cortes de luz. «Compran baterías, cargadores, linternas y todo aquello que les sirva para acumular electricidad», asegura Sergéi. «De momento tenemos material en el almacén, pero pronto se nos acabará y esto será como intentar comprar unos pantalones vaqueros en los ochenta».
Ruslana, de 39 años, ha acudido con su hija a este mismo mercado y piensa que «no es momento de pánico. Hay que reaccionar con normalidad porque esto es una consecuencia más de la guerra. Ya sabemos que es necesario prepararse y no tenemos miedo. Yo ya he explicado a mi pequeña cuál es la situación y saldremos adelante».
Los operarios municipales trabajan para reparar los desperfectos causados por los misiles que alcanzaron Kiev. En el parque Shevchenko un gran cráter recuerda que Vladímir Putin se cobró su venganza con el lanzamiento de 83 misiles por el sabotaje en el puente de Crimea . «¿Precisión? Esto es un parque, no una base militar. Este ataque es una muestra más de su impotencia en el campo de batalla. No puede con nuestros soldados, pierde terreno y lo paga con los civiles», opina Angelo, ucranianomexicano a quien el ataque ha sorprendido durante una visita a sus familiares.
Por si los ataques directos a plantas energérticas de las últimas horas no fueran suficiente castigo, la ocupación de la planta de Zaporiyia ha supuesto un duro golpe para el suministro eléctrico ucraniano y en Kiev temen que en el futuro próximo Putin desvíe su producción a Crimea. Los ciudadanos de la capital despiertan después de varios meses de aparente calma y se preparan para un duro y largo invierno en el que no contarán con la electricidad con la que contaban hasta ahora. Las guerras tienen muchas caras y son los civiles quienes las sufren.