Los soldados israelíes encuentran cuarenta bebés asesinados y decapitados
La búsqueda casa por casa de cadáveres en el kibutz de Kfar Aza, en la la frontera con Gaza, ha destapado el horror y la crudeza de los ataques perpetrados el pasado sábado por la milicia palestina Hamás. El ejército israelí encontró decenas de bebés asesinados, algunos incluso decapitados en sus cunas. Junto a sus cuerpos también yacían inertes los de sus padres, entre casas quemadas, muebles esparcidos y automóviles incendiados. «Ves a los bebés —muchos decapitados—, a las madres, a los padres, en sus dormitorios, en salas donde trataron de ponerse a resguardo y cómo los terroristas los mataron. No es una guerra, no es un campo de batalla. Es una masacre», aseguró el general israelí Itai Veruv a periodistas presentes en el lugar. Las Fuerzas de Defensa de Israel llevaron a la prensa extranjera a través del kibutz, una de las zonas más afectadas por los ataques, para dar muestras al mundo de las espeluznantes escenas que han descubierto los militares entre el hedor y la devastación. En otros lugares de Kfar Aza, los cuerpos de militantes palestinos yacían boca abajo en el suelo mientras que una puerta destruida en el perímetro del kibutz mostraba por dónde habían entrado los asaltantes. «Los bárbaros de Hamás masacraron a 40 bebés durante los ataques del 7 de octubre. Israel honrará a cada una de las víctimas de estos atroces ataques terroristas islamistas. No nos detendremos ante nada para hacer que estos terroristas paguen un alto precio», escribió la Embajada de Israel.