El presidente de EEUU no dará luz verde hasta examinar cómo se gastan los fondos de la Administración
La ley del más fuerte se instala en EEUU: Trump deja al país sin las multimillonarias ayudas sociales
Ordena congelar cientos de programas millonarios de ayuda médica, asistencial y de educación

Trump en el Despacho Oval firmando cientos de órdenes.
Donald Trump sigue con el pie en el acelerador. No deja de firmar decretos para aplicar los principios de su ideología a la vida de los estadounidenses y, de rebote, al resto del mundo. Tras activar medidas contra la inmigración irregular, anunciar su intención de anexionar Groenlandia y despedir a los funcionarios de Justicia que le investigaron, ayer ordenó congelar de forma inmediata las subvenciones y préstamos federales.
La medida ha generado una enorme incertidumbre y deja en el aire, entre otras cuestiones, las ayudas a la investigación médica y los programas educativos. De esta forma, cientos de miles de millones de dólares quedan paralizados. Y, además, se cortan de forma tajante los fondos destinados para apoyar a países pobres en la lucha contra enfermedades como el sida (20 millones de personas dependen de estos fondos), la malaria y la tuberculosis. «Esto va a costar muchas vidas", denunció la directora del Consejo Nacional de Organizaciones sin Ánimo de Lucro, Diane Yentel.
La ley del más fuerte se abre camino en Estados Unidos. Trump no parece partidario de esperar a los que se quedan atrás. Los considera una rémora. Su oficina de presupuestos envió una orden redactada en dos folios a todos los departamentos para que paralicen todo tipo de préstamos, subvenciones y ayudas. Se abre ahora un proceso de estudio sobre cada partida. Las agencias federales revisarán todos los programas y los ajustarán a la ideas del nuevo presidente. Son conocidas. Ha repetido que va a archivar todo lo construido por su antecesor, el demócrata Joe Biden, y que va a dejar de «gastar» en temas ecológicos, de integración y, también, en ayudas a terceros países. Trump cierra así de un plumazo buena parte de la financiación pública hasta que, tras el examen de cada dólar invertido, sea diseñado un nuevo plan. Uno de los encargados es Matthew Vaeth, director de la Oficina de Gestión y Presupuesto. Es fiel al presidente: define como «despilfarro» dedicar dinero a «promover la equidad marxista, la transexualidad y las políticas del pacto verde».
«Nunca hemos visto nada así»
Es como si el Estado dejara de pagar. «Nunca hemos visto algo así. No tiene precedentes", aseguró Marcia Howard, directora de Federal Funds Information for States, una organización sin ánimo de lucro. Las Administraciones locales, financiadas en un 30% por el Gobierno federal, no saben ahora los fondos con los que pueden contar. Quedan en el aire, por ejemplo, los préstamos a pequeñas empresas y el apoyo a la investigación universitaria. Podría afectar también a la construcción de carretera y a la inversión en comida escolar.
En cambio, siguen vigentes las subvenciones recibidas directamente por los ciudadanos, como los préstamos estudiantiles que afectan a 40 millones de estadounidenses y las becas federales para alumnos sin recursos. En principio, tampoco se ven alteradas las prestaciones al sistema de seguro sanitario público. La congelación del gasto ya ha entrado en vigor y las distintas agencias tienen hasta el 10 de febrero para presentar toda la información sobre las partidas destinadas a los programas ahora suspendidos. Entre los afec tados figuran un amplio número de organizaciones sin ánimo de lucro, que se sienten de repente desamparadas. «Esta orden es un incendio para nosotros y las personas a las que servimos", subrayó Diane Yentel. «El impacto podría ser devastador porque puede provocar la pausa en la investigación del cáncer infantil, asistencia alimentaria, violencia doméstica y provocar la clausura de refugios para personas sin hogar y el cierre de líneas telefónicas de ayuda para suicidas", agregó.