Diario de León

Esta semana acabó la defensa del Atlántico Norte tras la llamada del magnate a Putin

Zelenski pide un ejército europeo contra Rusia tras la deserción de Trump

El G7 reafirma en Múnich «su inquebrantable apoyo a Ucrania en la defensa de su libertad, soberanía, independencia e integridad territorial» y amenazó con imponer nuevas sanciones a Rusia si no negocia «de buena fe» con Kiev

Olaf Scholz con Volodymyr Zelensky. En el medio, los ministros ucraniano y alemán.

Olaf Scholz con Volodymyr Zelensky. En el medio, los ministros ucraniano y alemán.sven hope

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Agencias
Múnich

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Los ucranianos, contra la paz de los cementerios: «La guerra solo puede acabar con la derrota rusa"

Ivan solo tiene 22 años, pero ya comanda una brigada de drones en el frente del Donbás. Cerca de la ciudad de Sloviansk, sus hombres operan todo tipo de drones para vigilar y atacar al enemigo ruso, cuyas líneas se encuentran a pocos kilómetros. Pasan muchos días escondidos en una pequeña casa y reconoce que hay cansancio, que la moral de la tropa ha caído con los últimos acontecimientos y que el suministro de armamento escasea. Pero preguntado por la posibilidad de ceder el territorio que ha invadido Rusia a cambio de la paz, responde sin titubear y con contundencia: «La guerra solo acabará cuando destruyamos por completo al enemigo». Este veinteañero sostiene que cualquier salida negociada que cercene la soberanía de su nación no supondrá más que una pausa en la guerra. «Porque los rusos enseñan a los niños en la escuela que todos los ucranianos somos mala gente y que ellos son los buenos. De esta manera, dentro de cinco, diez o cincuenta años, volverán a intentar conquistarnos», argumenta. Y muchos compatriotas, tanto militares como civiles, comparten esa opinión. «No hay que ir muy lejos para encontrar un precedente: en 2014, Putin se anexionó Crimea. No le pareció suficiente y, por eso, en 2022 trató de tomar el resto del país», añade Mariia, una administrativa de la capital, Kiev. Desde allí, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha lanzado un mensaje similar: Putin no es de fiar, por mucho que Trump sostenga lo contrario. Ivan no solo está de acuerdo, sino que teme que una cesión ahora sirva para que el ejército ruso se rearme y corrija los errores de hace tres años. «La próxima vez no vendrán con palos, sino con armamento sofisticado contra el que poco podremos hacer. Muchos creen que Rusia ha fracasado porque ha demostrado su incapacidad para doblegar a un enemigo muy inferior, pero no es así. Los rusos se entrenan cada día como nosotros, aprenden y desarrollan tecnología», señala.Quienes habitaban las zonas ocupadas, y los ciudadanos más cercanos, son más partidarios de no ceder un centímetro cuadrado de territorio. «Mi casa en Donetsk está ocupada por los rusos. Yo quiero que Ucrania recupere todo lo que Putin ha invadido para volver a casa», comenta Bogdan, un intérprete que ahora reside en Kiev y que no se habla con varios familiares porque tienen una opinión contraria a la suya. En Leópolis, cerca de la frontera con Polonia, más gente muestra su hastío y aboga por una negociación en los términos de Trump. Las bombas caen lejos, pero el impacto socioeconómico es parecido.

El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha llamado este sábado a celebrar en Kiev una gran reunión el 24 de febrero de todos los aliados de su país, “desde España a Finlandia” y “desde Washington a Tokio”, para delinear una posición común ante la controversia creada por el impulso a las negociaciones de paz dado por el presidente de EEUU, Donald Trump. “Estamos trabajando ya para hacer posible que el 24 de febrero, en el tercer aniversario de la invasión rusa a gran escala, nos podamos reunir en Kiev y en línea todos los líderes europeos, todos los socios clave que defienden nuestra seguridad (...), dijo Zelenski en un discurso pronunciado en la Conferencia de Seguridad de Múnich en el que pidió unidad entre Europa y EEUU.

El presidente ucraniano agregó que la gran reunión que propone “debe resultar en una visión clara de nuestros próximos pasos sobre la paz, las garantías de seguridad y el futuro”. Zelenski ha sido uno de los grandes protagonistas de la Conferencia de Seguridad de Múnich que comenzó el viernes y termina este domingo.

En este marco, el presidente ucraniano por primera vez se reunió con dirigentes de la administración Trump y anunció que el representante especial de EEUU para la guerra rusa en Ucrania, general Keith Kellogg, visitará en breve Kiev para proseguir los contactos. Zelenski insistió en su alocución en que Ucrania sigue aspirando a entrar en la OTAN pese a la oposición de la nueva administración de EEUU a esta idea. «Ahora mismo el miembro más influyente de la OTAN parece ser (el presidente ruso, Vladímir) Putin», afirmó Zelenski, quien lamentó que Ucrania no sea invitada a la Alianza Atlántica por la oposición del jefe del Kremlin. El presidente ucraniano afirmó que, de ser admitida en la Alianza, Ucrania podría sustituir a las tropas de EEUU que ahora están desplegadas en países europeos de la OTAN para garantizar su seguridad. Si el país no es aceptado en el club atlántico, continuó Zelenski, será necesario crear una OTAN a pequeña escala, con soldados de países aliados, dentro de Ucrania, para vigilar las fronteras con Rusia y Bielorrusia ante la amenaza de una nueva agresión militar de Putin después de esta guerra.

Y es que, a punto de cumplirse tres años del inicio de la invasión rusa que ha convertido a Ucrania en un país hecho añicos, el nuevo presidente de Estados Unidos decidió el miércoles llamar por teléfono directamente al presidente agresor, Vladímir Putin. En ese primer paso obvió al agredido, al líder ucraniano Volodímir Zelenski, y menospreció a la Unión Europea, su supuesta aliada frente al Kremlin. En la diplomacia, la coreografía cuenta. Trump, que no respeta las normas internacionales, dejó claro así que prefiere la fuerza a la ley. Y que para solucionar cuanto antes una guerra que no le interesa y que tanto dinero le cuesta lo mejor es hablar con otro ‘hombre fuerte’. Uno de su tamaño. Solo después charlar con Putin durante hora y media se dignó a mantener un contacto con Zelenski. Breve: simplemente, para informarle de que ya estaba en marcha el proceso de negociación para sellar la paz en Ucrania, aunque fuera sin Ucrania. Ese día el tablero saltó por los aires y comenzó una semana de locura con llamadas cruzadas entre Washington, Moscú, Kiev, Bruselas y Múnich, donde este fin de semana se celebra la Conferencia de Seguridad. Trump, como recuerda la prensa estadounidense, sueña con recibir un día el Premio Nobel de la Paz. No termina de cuadrar en el perfil. Su método para acabar con la guerra en Ucrania ha conmocionado al país invadido y a la Unión Europea. Pete Hegseth, secretario de Defensa de EE UU, desveló que en ese contacto telefónico, el presidente norteamericano concedió a Putin dos de sus reclamaciones de más peso: el compromiso de que Ucrania no ingresará nunca en la OTAN y que Rusia no devolverá el territorio ya ocupado (Crimea, Donbás...). El nuevo inquilino de la Casa Blanca dio así oxígeno al líder del Kremlin. Lo situó en primer plano, mientras dejaba en segunda fila a Zelenski y la UE. A Putin le conviene un alto el fupego. La economía rusa se resiente. La paz traería como regalo para Moscú el final de las sanciones internacionales.

La cordialidad con la que Trump habló de Putin contrasta con el discurso agresivo en Múnich de su vicepresidente, JD Vance, contra los gobiernos europeos, a quienes tachó de antidemocráticos por limitar la libertad de expresión de la ultraderecha. Ese ataque abrió una zanja entre dos bloques que llevan décadas de la mano. La nueva Administración de Washington ha dejado claro esta semana que su intención en abandonar a Europa en el frente ucraniano. Hegseth lo expresó así: «Trump no va a permitir que nadie convierta al tío Sam en el tío tonto».

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