Pesadilla en el Polo Sur

Cuando empieza el invierno polar, un integrante de una misión científica aterroriza a sus compañeros con amenazas de muerte y agresiones

Imagen del esplendor de la luz solar sobre el hielo en el Polo Sur

Publicado por
Doménico Chiappe

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La convivencia de una misión en la Antártida se rompió cuando uno de los científicos comenzó a aterrorizar a los demás en la remota estación de la Expedición Antártica Nacional Sudafricana (Sanae, por sus siglas en inglés). Nueve personas se preparaban para pasar juntos seis meses oscuros, todos los que dura el invierno antártico, pero comenzaron a suceder agresiones y amenazas, que hicieron que los mecánicos, ingenieros, meteorólogos, físicos y médicos —todos hombres— temieran por sus vidas. Los que van a esta remota base, abierta desde finales de los años cincuenta, suelen compartir sin incidentes sus tres módulos pintados con un fluorescente naranja. Pero esta vez la situación se comenzaba a parecer a alguna de las series de suspense que transcurren en estas estructuras, como Fortitude; o en el invierno polar, como la tercera temporada de True Detective

La primera llamada de auxilio a los responsables del ministerio de medio ambiente sudafricano fue un correo electrónico, que describía la intimidación ambiental a la que les sometía uno de los compañeros. La causa del primer altercado fue el cambio de hora de una tarea, decidido por el jefe de la misión, Mbulaheni Maewashe, debido a las condiciones climáticas, informó el diario sudafricano Sunday Times. Entonces, uno de ellos atacó al líder. Un elemento inestable atentaba contra el éxito de la aventura, a pesar de que en la selección del personal se analizan los antecedentes personales, las valoraciones médicas y psicológicas y las referencias laborales

Mediación

A 4.000 kilómetros de distancia se activó un protocolo de mediación, con el objetivo de que las relaciones entre el personal volvieran a ser cordiales, o al menos pacíficas. La violencia del individuo díscolo podía deberse a su falta de aclimatación, algo habitual, según las autoridades sudafricanas. Ya había transcurrido casi un mes de expedición y durante el camino, iniciado por mar a principios de febrero, no se había detectado ningún signo irregular.

Al principio se investigó una posible agresión sexual, lo que fue descartado. Bajo amenaza de medidas disciplinarias, el acusado de la agresión aceptó someterse a una nueva evaluación psicológica y pidió perdón a su jefe, según el gobierno sudafricano.

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Sin embargo, el comportamiento del rebelde era calificado de «profundamente perturbador» e incluyeron amenazas de muerte.Con ese grado de aislamiento una operación de rescate urgente se antoja difícil, no solo por quedar en el Polo Sur, sino porque la ubicación de la estación está a 80 kilómetros del borde de hielo, y su acceso requiere una larga travesía con fuertes vientos, hielo y temperaturas por debajo de cero. Aunque la estación tiene medios para una evacuación de emergencia, incluido un helicóptero, la misión prosigue, en falsa y tensa calma.