El vicepresidente Vance reafirma su figura política con la visita al Papa en el Vaticano
Trump y las libertades civiles: «Esto nunca lo habíamos vivido en EE UU»
El presidente tropieza con nuevas protestas en las calles y la rebelión de Harvard ante su control
El Papa se entrevista durante media hora con el vicepresidente de EE UU JD Vance.
Los menos de cien días trascurridos del Gobierno de Donald Trump han traído «cosas que nunca antes habíamos visto en Estados Unidos» en el terreno de las libertades civiles, según advierte la prestigiosa Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU). Mike Zamore, director de políticas y asuntos gubernamentales en la ACLU, no duda en referirse a la Administración Trump como un «régimen». «Usa tácticas como las de los gobiernos que hacen retroceder a las democracias y que sabotean los equilibrios de poderes y el imperio de la ley».
En la pugna con las universidades, especialmente con Harvard, Zamore advierte de que lo más grave ha sido «la mera idea de que el Gobierno puede escoger a su antojo las ideas que merecen ser expresadas».
«Hay un grave peligro de que solo se admitan los puntos de vista favorables al Gobierno y esto en último término infringe las libertades y la competición de ideas (...) Este ataque a la libertad académica es, además, un atropello al libre discurso, central en el sistema constitucional de Estados Unidos», advierte. Para Zamore, no es exagerado comparar el momento actual con el macartismo, ese periodo de los años 40 y 50 del pasado siglo en el que el temor al comunismo soviético impulsó una campaña de represión política, delaciones y control ideológico que sofocó al mundo de las artes y en general a la sociedad estadounidense.
«En menos de cien días, esta Administración ha llevado a cabo una noción de vigilancia del pensamiento y la expresión espeluznante en el mundo académico, pero que afecta a franjas mucho más amplias de la sociedad y que, en cierto modo, recuerda mucho a lo que pasó durante el macartismo», reflexiona. Con respecto a la falta de una respuesta común por parte de las universidades —Columbia las ha aceptado-, Zamore dice que «es una táctica común de regímenes que tratan de silenciar a sus oponentes o quebrar el poder de las instituciones: golpear una por una y crear un ambiente de miedo que haga que otras organizaciones hermanas sean reticentes a levantar la cabeza y arriesgarse al mismo destino», señala, y extiende esta misma actitud al ámbito de los grandes bufetes de abogados, reacios a representar a las universidades en conflicto con el Gobierno.
Las protestas pacíficas contra el Gobierno de Donald Trump recorrieron el sábado las grandes ciudades de Estados Unidos, entre ellas Nueva York, con reclamos contra el «odio", la «censura» y lo que muchos han descrito como «acciones antidemocráticas» en las últimas semanas.
La Universidad de Harvard se adelantó a los recortes de Trump y pidió un préstamo a Wall Street. Harvard obtuvo un crédito de 750 millones de dólares para afrontar la pérdida de 2.200 en subvenciones por no plegarse al presidente e incluir planes de diversidad, igualdad e inclusión. Su presidente, Alan M. Garber, replicó así: «Ningún gobierno debería dictar qué pueden enseñar las universidades privadas, a quiénes pueden admitir o contratar, ni qué áreas de estudio e investigación debe seguir». En su opinión, el ataque de Trump va más allá de la lucha contra el antisemitismo y se enmarca en la campaña «del movimiento conservador» contra la educación superior.
Mientras, el vicepresidente estadounidense, JD Vance, se ha convertido en el político de referencia para los católicos conservadores de su país tras abrazar esta religión hace seis años y hacer desde entonces continuas ostentaciones de su fe. En un viaje que apuntala aún más su figura, la 'mano derecha' de Donald Trump se reunió ayer con el Papa tras pasar con su familia en Roma los días más importantes de la Semana Santa. Fue un encuentro breve pero la víspera fue recibido por el cardenal secretario de Estado, Pietro Parolin, con quien abordó la guerra y la inmigración.