Diario de León

El disco duro de Epstein y Trump: el fiscal retendrá imágenes de abusos físicos o muertes

En "no más de 15 días" se dará la lista de las personalidades involucradas en este nuevo escándalo sobre el presidente de EE UU y el depredador sexual Jeffrey Epstein, pero la ley permite dejar fuera datos relevantes sobre el caso

Una captura del vídeo de Trump y Epstein festejando en 1992.

Una captura del vídeo de Trump y Epstein festejando en 1992.dl

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Mercedes Gallego
León

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La llamada ley de transparencia sobre los archivos del inversor y pederasta confeso Jeffrey Epstein ya está firmada por el presidente Donald Trump y colgada en la página web del Congreso, donde cualquiera puede ver las puertas que deja abiertas para que se escape la transparencia buscada.

El Departamento de Justicia ahora dispone de un mes para cumplir con su obligación de entregar el archivo completo de la investigación más delicada que se haya hecho de un pederasta en Estados Unidos, por el alto número de políticos y hombres influyentes con los que se codeaba el financiero, incluyendo el actual jefe de la Casa Blanca, Donald Trump, y el expresidente Bill Clinton.

En "no más de 15 días" la fiscal general, Pam Bondi, tendrá que presentar una lista de todos los funcionarios gubernamentales y personas políticamente expuestas que se mencionen en ellos.

Eso alimentará la intriga y, probablemente, la especulación sobre la relación que tuvieran con el financiero condenado por prostituir a menores para prestárselas a sus amigos influyentes. 

Desde mayo pasado, Trump se ha resistido con uñas y dientes a la publicación de los archivos de Epstein, pese a que las fuentes que han tenido conocimiento de ello aseguran que no hay nada delictivo sobre el mandatario. Puede que humillante, pero para alguien que ya ha sido condenado por abusos sexuales y ha sido grabado en cámara admitiendo que metía mano a las mujeres por los genitales solo por ser rico hay poco más embarazoso.

Con todo, el presidente no decidió sumarse a las peticiones de transparencia hasta el domingo pasado, cuando parecía claro que la ley podría salir adelante en la Cámara Baja con el apoyo de su propio partido. A esas alturas, era preferible sumarse al empeño y clamarlo como victoria propia. La ley número HR4405 parece un mandato rotundo, pero tiene cláusulas con notables excepciones. Bajo el paraguas de la privacidad de las víctimas, la protección de información médica o personal, o la eliminación de material de abuso infantil, el Departamento de Justicia puede retirar partes enteras de los documentos.

Además, si la fiscal general determina que ciertos nombres o conexiones siguen bajo investigación, como ha pedido Trump recientemente, podría retenerse todo lo relacionado con esa pesquisa, sin que la ley especifique el alcance. De entre el disco duro de imágenes que podrían ver la luz, Bondi puede retener también imágenes o documentos que muestren abusos físicos o muertes, así como aquellas cuya divulgación perjudique a las reputaciones de otros sin aportar nueva información al expediente judicial.

Está también la todopoderosa excepción de la seguridad nacional, que obligaría a publicar resúmenes no clasificados cuando no se pueda divulgar el contenido original. Todo eso permitiría que las omisiones se presenten como una necesidad de Estado y no como una decisión discrecional. Y toda esa capacidad de discreción recae exclusivamente sobre la fiscal general, mano derecha del presidente, que vuelve a tener así la sartén por el mango.

Epstein mantuvo una buena relación con Trump hasta que se enfrió. Unos dicen que por la compra de la lujosa residencia de Mar-A-Lago. Otros, porque fichó a una de las masajistas del club, Virginia Giuffre, precisamente la que denunció después al príncipe Andrés de Inglaterra y escribió un libro demoledor sobre su experiencia, antes de suicidarse en Australia. El hoy presidente afirma que rompió relaciones porque se dio cuenta de que era "un pervertido", pero en su libro de cumpleaños admitió crípticamente: "Los enigmas nunca envejecen, ¿te has dado cuenta de eso?", escribió en la silueta desnuda de una mujer, donde su firma representaba el pubis. Ahora el caso debilita su figura.

Donald Trump había amenazado con deportar a Uganda al nuevo alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani. Sin embargo, le ha emplazado para un encuentro este viernes. El jueves, el primer edil de la Gran Manzana aseguró estar "listo para lo que sea que ocurra" en un encuentro que se adivina tenso, dado que el joven musulmán de izquierdas que gobernará la ciudad del presidente se ha erigido en uno de sus principales críticos. No obstante, también ha afirmado que explorará "todas las vías y reuniones" para mejorar Nueva York.

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