El ‘zar de la frontera’ anuncia una menor dureza en las redadas
Homan defiende que no se trata de una «renuncia a nuestra misión» contra los migrantes en USA

Vigilia en honor al enfermero Alex Pretti, tiroteado por agentes federales.
En su primera conferencia de prensa, tres días después de llegar a Mineápolis, el ‘zar’ del presidente Donald Trump para la frontera, Tom Homan, se comprometió este miércoles a desescalar la tensión sin renunciar a la misión que le ha encomendado el presidente estadounidense, ni hacer concesiones que empoderen a lo que el inquilino de la Casa Blanca llama «la izquierda radical». La paz ciudadana depende, según dijo, de la cooperación de las autoridades y la ausencia de manifestantes en las calles. «Es más seguro arrestar a alguien en la seguridad de una cárcel que en la vía pública», explicó.
Para eso dice haber tenido reuniones muy productivas con el gobernador de Minesota, Tim Walz, el fiscal de dicho estado, Keith Ellis, y el alcalde de Mineápolis, Jacob Frey. «No estamos de acuerdo en todo, pero hemos hecho tremendos progresos», afirmó.
El mensaje sigue siendo el mismo: Joe Biden, el anterior presidente de EE UU, permitió la entrada indiscriminada de millones de inmigrantes indocumentados al país, entre los que se mezclaron miles de delincuentes que necesitan ser deportados para garantizar la seguridad de los ciudadanos estadounidenses. «Y la razón del despliegue masivo son las amenazas y la violencia contra los agentes, que necesitan protegerse mientras están trabajando. A medida que la violencia disminuya, podremos reducir nuestros efectivos».
Como agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) que ha escalado puestos en sus cuarenta años de carrera, Homan recordó que esos hombres son «patriotas» que salvan menores y velan por la seguridad de los norteamericanos. «Gracias a su labor y al liderazgo del presidente Trump, tenemos la frontera más segura de la historia de este país, lo que significa que menos mujeres están siendo violadas, menos niños mueren al cruzar esa frontera, entra menos fentanilo para matar a estadounidenses y menos terroristas que odian a este país», lapidó. Este expolicía es, a juicio del líder republicano, «un tipo duro pero justo».
En lo que todos los interlocutores están de acuerdo es en que «la seguridad de la comunidad es primordial». Pero hasta en eso hay diferencias de interpretación. Para el ‘zar de la frontera’, «las jurisdicciones que se niegan a cooperar con las autoridades federales de inmigración son santuarios para criminales. Y las ciudades santuario son refugios de delincuentes que ponen en peligro a los residentes de la comunidad».
De esa manera vincula en todo momento la desescalada con la cooperación de las autoridades para entregar a los inmigrantes que busca. En su plan de paz la ausencia de manifestantes en las calles es clave, porque los agentes «no pueden estar mirando por encima del hombro a quiénes tienen detrás mientras trabajan».
El nuevo clima de diálogo entre las autoridades locales y estatales con el Gobierno federal supone sin duda un progreso que rebaja la tensión, pero no da garantías de que los 3.000 agentes del ICE y de las Patrullas Fronterizas vayan a retirarse o a reducir la intensidad de sus redadas. Según sostiene el presidente Trump, sin datos oficiales, más de 12.000 migrantes han sido eliminados de Mineápolis en los casi dos meses de operaciones.
El fiscal Ellison se ha comprometido a notificar al ICE la presencia de inmigrantes indocumentados en prisión, algo que las autoridades decían hacer antes de este nuevo acuerdo. «Eso significa menos agentes en las calles y más agentes en las cárceles», planteó Homan satisfecho.