El otro Jamenei: el nuevo Líder Supremo con el que Irán desafía a Trump
Conoce las entrañas del poder y tiene el respaldo absoluto de la Guardia Revolucionaria

Mojtaba Jameneí, hijo del asesinado ayatolá.
Todos los iraníes conocen a Mojtaba Jamenei, pero muy pocos han escuchado unas palabras del nuevo Líder Supremo de la república islámica. Ni sermones en las oraciones del viernes, ni intervenciones públicas de ningún tipo, el segundo hijo de Alí Jamenei se hace con el control religioso, político y militar de la república islámica siendo un desconocido. La población solo le conoce por el enorme peso de su apellido y por verle en ceremonias oficiales, pero siempre en segunda fila. Una elección pragmática en tiempos de guerra para confiar en una persona que conoce bien las entrañas del sistema porque pasó los últimos años a la sombra de su todopoderoso padre.
Nacido en 1969 en la ciudad santa de Mashad, al este del país, es hijo y nieto de clérigos. Creció en un ambiente religioso y revolucionario y siendo muy joven, según los medios iraníes, participó como voluntario en el batallón Habib en la guerra entre Irán y Irak. Décadas después, varios de sus compañeros de batalla ocupan cargos importantes en el régimen, pero él nunca ha desempeñado labores oficiales, ha mantenido un bajo perfil y se ha dedicado a las clases de jurisprudencia islámica en el seminario de Qom, al sur de Teherán.
Su esposa era Zahra Haddad-Adel, hija de Gholam-Ali Haddad-Adel, expresidente del Parlamento iraní y uno de los rostros de peso en el sector conservador del país, y falleció el 28 de febrero en el bombardeo contra el palacio del ayatolá, durante la operación israelí para asesinar a Ali Jamenei. El nuevo líder se salvó porque en ese momento no se encontraba en el complejo. Tiene tres hijos, aunque no hay apenas información sobre ellos.
El sector ultraconservador del régimen recibe con buenos ojos la elección y la Guardia Revolucionaria no tardó en jurarle lealtad. La corriente reformista, sin embargo, ve cómo se le escapa la oportunidad de dar un giro en la estrategia del país. Hassan Rohani, expresidente moderado, cuestionó si una elección por parte de la Asamblea de Expertos era una distracción en un momento en el que resulta esencial mantener la unidad nacional. Rohani defendió que cualquier anuncio "debería hacerse en un momento apropiado que no perjudique la concentración del público en la defensa sagrada".
Los clérigos del órgano responsable de elegir al Líder pensaron de otra forma y apostaron por la elección bajo las bombas para mostrar al mundo que el sistema sigue funcionando y eligieron a Jamenei en un mensaje directo a Donald Trump, que lo tildó de candidato "inaceptable". A sus 56 años, Jamenei inicia un mandato en el punto de mira de Israel y Estados Unidos.
El ministro de Defensa hebreo, Israel Katz, le recibió con un mensaje en X en el que recordó que "cualquier líder elegido por el régimen terrorista iraní para seguir encabezando el plan de destrucción de Israel, amenazar a Estados Unidos, al mundo libre y a los países de la región, y reprimir al pueblo iraní, será un objetivo seguro de asesinato, sin importar su nombre ni dónde se esconda". Cambia el líder, la guerra sigue.
Putin da su «inquebrantable apoyo» al nuevo mandatario iraní
"Me gustaría reafirmar nuestro apoyo inquebrantable a Teherán y nuestra solidaridad con nuestros amigos iraníes". El presidente ruso, Vladímir Putin, ha mostrado con estas palabras el respaldo al nuevo Líder Supremo persa, Mojtaba Jamenei, a través de un comunicado emitido este lunes donde reivindica, además, el papel de Moscú como "socio confiable" del régimen de los ayatolás. En el mismo mensaje, horas después de que se conociera la elección del hijo de Jamenei como líder, el jefe del Kremlin ha alabado la figura del clérigo. "Ahora que Irán se enfrenta a una agresión armada, su mandato en este alto cargo requerirá sin duda gran coraje y dedicación. Confío en que continuará con honor la labor de su padre y unirá al pueblo iraní ante las duras pruebas", ha indicado Putin, que desde el inicio del conflicto ha criticado la alianza de EE UU e Israel contra la República Islámica. También denunció el "asesinato cínico" del anterior dirigente, Alí Jamenei. El apoyo de Rusia a Irán en esta guerra, sin embargo, se reduce por ahora sólo a palabras ya que no ha enviado ningún tipo de recurso militar ni económico a su aliado pese a haber firmado en enero de 2025 un tratado de asociación estratégica. No se trataba de un acuerdo de defensa, pero sí implicaba cooperación en numerosas áreas, incluida la seguridad. Sin embargo, medios como el diario 'The Washington Post' apuntan que Moscú estaría ayudando a Teherán con Inteligencia, que permitiría a los iraníes atacar con precisión objetivos militares estadounidenses en Oriente Medio.
Aliado estratégico Irán ha sido un aliado importante de Rusia desde la llegada de Putin al poder y en la guerra de Ucrania, por ejemplo, le ha vendido numerosos drones suicidas tipo de Shahed, una auténtica pesadilla para las fuerzas armadas de la antigua república soviética. Moscú ha acabado fabricando sus propios aparatos con un estilo muy parecido. Teherán también le ha sido útil para poner en práctica la conocida como 'importación paralela', un sistema que permite vender productos de forma legal en territorio ruso aunque no se tenga permiso del fabricante original. La única condición es que en origen el artículo se adquiriera legalmente. Así, a través de la República Islámica, por ejemplo, se sortean los efectos de la marcha masiva de empresas extranjeras desde el inicio del conflicto ucraniano, como iPhone, Lego o Mercedes.
La guerra desatada en Oriente Medio amenaza con debilitar aún más la influencia rusa en la región, y de paso a nivel global, incluso si el régimen de los ayatolás resistiera en pie. El Kremlin ya vio antes cómo caían otros socios: el sirio Bashar al-Assad, derrocado en diciembre de 2024, y el líder venezolano, Nicolás Maduro, hace un par de meses. Y Donald Trump tiene la vista puesta en Cuba, el país latinoamericano más cercano a Moscú.