«Mi expectativa es bombardear»
Trump dice que no quiere extender la tregua que ha acordado con Irán y prevé más guerra. Su vicepresidente, JD Vance, intenta en Pakistán un pacto en la segunda ronda de negociación con Teherán

Trump ayer en la Casa Blanca con el presentador de podcasts estadounidense Joe Rogan (derecha) y Robert F. Kennedy.
La segunda ronda de conversaciones entre EE UU e Irán se espera que comience en Pakistán este miércoles y Donald Trump mete presión a Teherán en las horas previas para que sus negociadores se avengan a un pacto. «Vamos a acabar teniendo un gran acuerdo, ellos no tienen otra opción", aseguró el presidente estadounidense este martes en una entrevista en la cadena de televisión norteamericana CNBC.
La nueva intentona diplomática estará liderada por su vicepresidente, JD Vance, que ya encabezó la delegación estadounidense en la primera ronda de conversaciones en Islamabad, la capital paquistaní, hace diez días. Aquello acabó sin resultado, pero en esta ocasión hay más en juego: las negociaciones coinciden con el final de la tregua decretada por Trump hace dos semanas.
En un principio, ese alto el fuego expiraba la madrugada del martes al miércoles. Pero en una de las entrevistas que el mandatario de EE UU ofreció este lunes la situó en «la noche del miércoles». Trump mostró este martes que busca alcanzar su objetivo central —que Irán renuncie a su programa nuclear— desde una posición de fuerza en las negociaciones. Preguntado si extenderá el alto el fuego más allá de la noche del miércoles, respondió: «No quiero hacer eso». También defendió que, con independencia de cómo vaya el diálogo, su expectativa es volver a «bombardear» a la República Islámica. «Es una actitud mejor para ir allí (a las conversaciones)", agregó, en una muestra evidente de su intento de presionar a los iraníes.
En la tónica contradictoria que ha mantenido Trump en los últimos días sobre las negociaciones diplomáticas, dejó claro que espera que Irán acepte sus propuestas con rapidez. «Tienen que usar la razón, tienen que usar el sentido común, y se colocarán en un lugar para convertirse en un gran país", recomendó. Al mismo tiempo, advirtió que no permitirán que le metan prisa. Este era un mensaje no tanto a los persas, sino a la oposición interna: los demócratas. Cada día que pase sin que acabe la guerra, sin que se estabilice el estratégico estrecho de Ormuz, sin que EE UU repliegue el costoso despliegue militar en Oriente Medio, mejora la posición política de los demócratas de cara a las elecciones legislativas de este otoño, donde Trump y los republicanos se juegan sus mayorías en el Congreso. Cada día que pasa, los progresistas afean al inquilino de la Casa Blanca que sigue sin sacar a los norteamericanos de esta guerra.
"Nos dicen que nos tenemos que ir", dijo de los demócratas, a los que acusó de «traidores». «Pero yo quiero obtener un buen acuerdo. No me van a meter prisa. Tengo todo el tiempo del mundo", advirtió Trump, que recordó los muchos años que duraron otros conflictos. «Yo habría ganado la guerra de Vietnam muy rápido", defendió.