El horror de Chernóbil cumple 40 años: así se encuentra después del desastre nuclear, en fotos
Ucrania, en plena guerra con Rusia, recuerda hoy el mayor accidente nuclear de la historia y sus terribles secuelas

Visitantes en la sala de control del tercer reactor de la central nuclear de Chernóbil.
Ucrania recuerda este domingo que se cumplen 40 años de la explosión del cuarto reactor de la central de Chernóbil, el mayor desastre nuclear de la historia. En aquella región donde las embarazadas aún temen al fantasma radiactivo que puede afectar a sus futuros hijos, nadie lo olvida; nadie lo comprende. Sucedió el 26 de abril de 1986. Todo se juntó: un fallo humano, equipos defectuosos, mala gestión, falta de medidas de seguridad... Y mentiras. Lo que hoy es Ucrania, el país que se resiste a ser invadido por Rusia, formaba parte entonces de la Unión Soviética. El Kremlin, tan preocupado por la propaganda, no informó del incidente hasta dos días después. Durante ese tiempo los átomos rotos de la radiación llenaron el aire de muerte. Atravesaron paredes, cortezas y pieles. Un grupo de bomberos, que acudió a sofocar un incendio que creían normal, acabó calcinado por esa onda letal. Vomitaron sus órganos vitales en el hospital. Los enterraron en ataúdes de zinc y bajo losas de hormigón. Héroes malditos.
En 1987, los dirigentes de la URSS dieron como oficial la cifra de 31 muertos en aquel siniestro. La ONU estima que ronda los 4.000. Durante aquellos primeros días de silencio soviético, la nube tóxica se extendió por parte de Europa. A Kiev, actual capital ucraniana y situada 130 kilómetros al sur, la salvó en parte el viento, el mismo aire que llevó esa tormenta radiactiva hacia Bielorrusia. De allí es Svetlana Alexievich, premio Nobel de Literatura en 2015 y autora de 'Voces de Chernóbil', un libro lleno de testimonios que sobrecogen. "Cuando vimos que había botellas de leche para niños y botellas de leche para adultos, pensamos que algo estaba pasando". En muchas de las casas, como recuerda la autora, sólo se quedaron a vivir las fotografías. El paisaje de una desolación sin sentido. "¿Por qué me he hecho fotógrafo? Porque me faltaban palabras". Para describir el horror.
El estallido en el reactor destrozó el interior del edificio y lanzó una nube de humo tóxico a la atmósfera. El combustible nuclear ardió durante más de diez días mientras desde helicópteros trataban de mitigar la fuga con miles de toneladas de arena, arcilla y lingotes de plomo. Mijaíl Gorbachov, líder soviético, tardó veinte días en aparecer en la televisión para intentar explicar el accidente. Arremetió contra Occidente y no convenció a buena parte de la ciudadanía. Se abrió una brecha entre el pueblo y sus gobernantes. Había otra versión. El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) determinó que las causas principales del desastre fueron las "graves deficiencias en el diseño del reactor y del sistema de apagado", sumadas al "incumplimiento" de los procedimientos de seguridad. La nube radiactiva contaminó los cielos de Ucrania, Bielorrusia y Rusia. Dos días después de la explosión, en Suecia saltaron las alarmas por altos niveles de radiación.
Millones de personas estuvieron expuestas al mal. "Nadie hablaba abiertamente sobre lo sucedido en Chernóbil, pero la inquietud crecía. Sentía un sabor metálico en la boca y sequedad en la garganta. Otros también lo notaban, pero nadie entendía por qué. El primer reconocimiento oficial, breve y conciso, llegó dos días después: que se había producido un accidente. Nada más. La gente hablaba en voz baja sobre los bomberos de la central que eran trasladados en avión a hospitales de Moscú", declaró el fotógrafo ucraniano Efrem Lukatsky, de la agencia AP, sobre aquel vacío de información tras la explosión. Miles de habitantes murieron y, según la ONU, las 600.000 personas que participaron en las operaciones de limpieza y contención estuvieron expuestas a altos niveles de radiación y, por tanto, al peligro de desarrollar un cáncer. Todo el área de la central fue evacuada. Pueblos y bosques abandonados. Más de 2.200 kilómetros cuadrados en el norte de Ucrania y 2.600 en el sur de Bielorrusia serán inhabitables durante los próximos 24.000 años, según el OIEA.
Turismo y guerra
Aunque sí ha regresado a Chernóbil la guerra, la que Rusia desató en febrero de 2022 para invadir Ucrania. Hasta entonces, la región era sólo un reclamo para el llamado 'turismo oscuro'. Con permiso de las autoridades, se acercaban a diario unos mil visitantes. La excursión a los lugares cercanos al desastre costaba 140 euros. Los turistas pasaban por una máquina que reflejaba en segundos la radiación a la que habían sido expuestos. El reactor está hoy oculto por el 'sarcófago', una especie de cúpula que fue renovada entre 2016 y 2017. Esta enorme estructura metálica exterior resultó perforada por un dron ruso en febrero de 2025. Greenpeace señaló en un informe que como la cubierta "no puede repararse por el momento y no puede funcionar como fue diseñada, existe la posibilidad de fugas radiactivas". Un nuevo ataque podría provocar el colapso, advirtió el OIEA en diciembre de 2025. La catástrofe de Chernóbil aumentó el temor del público hacia la energía nuclear, que hoy repunta y produce cerca del 10% de la electricidad mundial.

Un visitante en la ciudad abandonada de Prypyatat, cerca de Chernóbil

La ciudad abandonada de Prypyatat, cerca de Chernóbil

El refugio protector sobre los restos del reactor nuclear Unidad 4 de la central nuclear de Chernóbil

El refugio protector sobre los restos del reactor nuclear Unidad 4 de la central nuclear de Chernóbil

El refugio protector sobre los restos del reactor nuclear Unidad 4 de la central nuclear de Chernóbil

Se observa un mural frente al refugio protector sobre los restos del reactor nuclear Unidad 4 de la central nuclear de Chernóbil

Un empleado explica a los visitantes en la sala de control del tercer reactor de la central nuclear de Chernóbil

Un visitante en la sala de control del tercer reactor de la central nuclear de Chernóbil

Visitantes en la sala de control del tercer reactor de la central nuclear de Chernóbil

El refugio protector sobre los restos del reactor nuclear Unidad 4 de la central nuclear de Chernóbil

Visitantes en la sala de control del tercer reactor de la central nuclear de Chernóbil

Un visitante camina entre carteles con los nombres de pueblos abandonados como consecuencia del desastre de Chernóbil

Un empleado camina por un pasillo entre las salas de control del tercer y cuarto reactor de la central nuclear de Chernóbil

Un visitante en la sala de control del cuarto reactor de la central nuclear de Chernóbil

Un visitante en la sala de control del tercer reactor de la central nuclear de Chernóbil

Un visitante en la sala de control del cuarto reactor de la central nuclear de Chernóbil

Un visitante en la sala de control del tercer reactor de la central nuclear de Chernóbil

Visitantes en la sala de control del tercer reactor de la central nuclear de Chernóbil

Un visitante en la sala de control del cuarto reactor de la central nuclear de Chernóbil

Un visitante en la sala de control del cuarto reactor de la central nuclear de Chernóbil

Un visitante en la sala de control del cuarto reactor de la central nuclear de Chernóbil

Un visitante en la sala de control del cuarto reactor de la central nuclear de Chernóbil

Visitantes en la sala de control del cuarto reactor de la central nuclear de Chernóbil

Visitantes asisten a la nueva zona de confinamiento seguro que abarca el bloque 4 de la central nuclear de Chernóbil

Visitantes en la sala de control del cuarto reactor de la central nuclear de Chernóbil

Un visitante en la sala de control del tercer reactor de la central nuclear de Chernóbil

Visitantes en la sala de control del cuarto reactor de la central nuclear de Chernóbil

Empleados trabajan en la sala de control del nuevo confinamiento del cuarto reactor de la central nuclear de Chernóbil

Empleados trabajan en la sala de control del nuevo confinamiento del cuarto reactor de la central nuclear de Chernóbil

Empleados trabajan en la sala de control del nuevo confinamiento sobre el cuarto reactor de la central nuclear de Chernóbil

Empleados caminan por el pasillo cerca del refugio protector sobre los restos del reactor nuclear Unidad 4 en la central nuclear de Chernóbil

Visitantes en la nueva zona de confinamiento seguro que abarca el bloque 4 de la central nuclear de Chernóbil

Empleados trabajan en la sala de control del nuevo confinamiento del cuarto reactor de la central nuclear de Chernóbil

El supervisor de radiación revisa a los visitantes tras su visita bajo el nuevo confinamiento seguro que cubre el bloque 4 de la central nuclear de Chernóbil

Visitantes en la nueva zona de confinamiento seguro que abarca el bloque 4 de la central nuclear de Chernóbil

La ciudad abandonada de Prypyatat, cerca de Chernóbil

Un visitante en la ciudad abandonada de Prypyatat, cerca de Chernóbil

Un visitante en la ciudad abandonada de Prypyatat, cerca de Chernóbil

Visitantes en la ciudad abandonada de Prypyatat, cerca de Chernóbil

Un visitante en la ciudad abandonada de Prypyatat, cerca de Chernóbil

Caballos salvajes pastan en la zona abandonada cerca de la ciudad de Chernóbil

La ciudad abandonada de Prypyatat, cerca de Chernóbil

La ciudad abandonada de Prypyatat, cerca de Chernóbil

Visitantes en la ciudad abandonada de Prypyatat, cerca de Chernóbil

Edificios abandonados cerca de la ciudad de Chernóbil

Edificios abandonados cerca de la ciudad de Chernóbil

Un visitante en la ciudad abandonada de Prypyatat, cerca de Chernóbil

El nuevo confinamiento seguro que cubre el bloque 4 de la central nuclear de Chernóbil se observa desde la ciudad abandonada de Prypyatat, cerca de Chernóbil

Visitantes caminan junto al refugio protector sobre los restos del reactor nuclear Unidad 4 de la central nuclear de Chernóbil

Visitantes caminan junto al refugio protector sobre los restos del reactor nuclear Unidad 4 de la central nuclear de Chernóbil

Visitantes caminan junto al refugio protector sobre los restos del reactor nuclear Unidad 4 de la central nuclear de Chernóbil

Un visitante en la ciudad abandonada de Prypyatat, cerca de Chernóbil
