Diario de León

14 españoles entre las miles de víctimas que esperan un rescate bajo los escombros en Venezuela

Exteriores busca a 119 compatriotas desaparecidos y hay cinco que han muerto en los sismos

Voluntarios rescatan una víctima mortal entre los escombros de edificios afectados por los terremotos en La Guaira.

Voluntarios rescatan una víctima mortal entre los escombros de edificios afectados por los terremotos en La Guaira.Ronald Peña R.

Publicado por
Europa Press / Sergio Garcia
Madrid / Caracas

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El número de desaparecidos por los seísmos que sacudieron este miércoles el norte de Venezuela podría ascender a 50.000, según cifras no confirmadas que ha recibido la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de Naciones Unidas. Hay confirmados 589 muertos por las autoridades venezolanas y la de 2.980 heridos.

Entre los escombros, junto a miles de víctimas, permanece atrapados 14 españoles a la espera de un rescate. El Ministerio de Asuntos Exteriores ha informado de que la cifra de españoles desaparecidos tras el doble seísmo de más de 7 magnitud en la escala Richter del 24 de junio se eleva ya a 119, mientras que los fallecidos se mantienen por el momento en cinco. Fuentes de Exteriores han notificado que hay catorce españoles atrapados bajo los escombros a los que han quedado reducidos numerosos edificios tras los terremotos, que «constituyen la prioridad absoluta de los equipos de rescate desplazados a Venezuela en un avión del Ejército», que han llegado ayer por la mañana a Valencia, a unos 170 kilómetros de Caracas.

El departamento que encabeza José Manuel Albares han reiterado a los españoles que se encuentran en Venezuela —donde residían unos 200.000 a los que hay que sumar lo que pudieran estar en tránsito por turismo u otros motivos— «la necesidad de contactar con los servicios de emergencia consular». Los teléfonos de emergencia son: +34 910001249; +58 424 2090264; +58 212 6270300; y +58 212 6270314.

El ministro ha informado en redes sociales que un primer grupo de 59 españoles ha sido evacuado de Venezuela en el avión fletado por el Ministerio de Defensa para trasladar a los equipos de rescate de la UME y la Comunidad de Madrid así como a personal de Aecid.

«Acaba de despegar desde Venezuela hacia República Dominicana el avión de Defensa enviado allí con ayuda española. Repatría ahora a 59 compatriotas, 11 portugueses y una búlgara», ha precisado Albares, asegurando que tanto la Embajada como el Consulado en Venezuela están «plenamente movilizados», al igual que la Embajada en Santo Domingo. Desde Exteriores se había indicado que la idea era traer de vuela a España a «españoles en tránsito en Venezuela o aquellos con necesidades especiales», a quienes estaba tratando de localizar la Unidad de Crisis. Entretanto, el Consulado ha sugerido en redes sociales a quienes se hayan visto afectados por los seísmos y carezcan de alojamiento que acudan «al centro español más cercano a su residencia». «En el caso de Caracas puede acudir a la Hermandad Gallega de Caracas o al Hogar Canario», donde deberán «presentar pasaporte español o DNI».

La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, anunció ayer la militarización del estado costero de La Guaira, el más afectado por los dos terremotos de 7,2 y 7,5 registrados la tarde del miércoles. Además, agradeció este viernes al multimillonario Elon Musk y a la empresa SpaceX por brindar acceso gratuito a internet a los venezolanos a través de su servicio de satélite Starlink hasta el 25 de julio.

En medio de la devastación provocada por los terremotos que han golpeado Venezuela, una escena ha conseguido abrirse paso entre las imágenes de destrucción. Una mujer embarazada dio a luz este jueves entre los escombros de un edificio derrumbado mientras era rescatada por los equipos de emergencia. Las imágenes, difundidas en redes sociales, muestran cómo rescatistas y vecinos improvisan un espacio para asistir el parto en plena calle, rodeados de cascotes y polvo. Tanto la madre como el recién nacido fueron evacuados con vida, convirtiéndose en uno de los pocos relatos de esperanza en una tragedia.

La magnitud del desastre en Venezuela tras los terremotos deja en estado de shock a la población.

Beatriz Lugo no ha salido todavía del shock y mucho se teme que tardará en hacerlo. Refugiada en su casa del área metropolitana de Caracas, trata de apagar los ecos que se suceden en su cabeza de la tierra temblando, sus vecinos bajando despavoridos por las escaleras, las sirenas inundándolo todo con su ulular, el caos adueñándose de las calles... y ella atrapada en un ascensor; sin luz, con las puertas bloqueadas, la sensación de que todo se desmoronaba a su alrededor y el temor a quedar sepultada en vida. «Jamás había pasado tanto miedo. El elevador está un poco alejado de los espacios comunes y temía que nadie oyese mis gritos. Era como vivir una pesadilla y hacerlo desde dentro, terriblemente angustiada».

Encerrada en aquel hueco claustrofóbico, Beatriz se desgañitaba tratando de que alguien reparase en ella. Finalmente, sus vecinos rompieron a golpes la puerta y lograron extraerla de la cabina. Pero el peligro no había pasado, las réplicas se sucedían y desaconsejaban volver a los hogares, incluso en Los Naranjos, su barrio de Hatillo, donde Beatriz ha residido desde hace años, la mayoría con su marido Domingo, un gallego de Quiroga a quien el cáncer se llevó hace apenas trece meses. La suya es —o lo era hasta ayer— una zona residencial tranquila, hasta donde todas las tardes se acercan en busca de comida bandadas de guacamayos que anidan en el cercano Parque Nacional El Ávila; un distrito alejado de los «cerritos», las áreas chabolistas donde la delincuencia campa a sus anchas y el chavismo ha tenido siempre sus principales semilleros. «Eran las diez de la noche, estábamos todos en la calle y nadie se atrevía a subir a sus casas. A mí me dio el tiempo justo de cambiarme de ropa por si la cosa empeoraba y a llenar una maletita con mis medicinas». Allí, el terremoto no había hecho colapsar edificios, pero en el interior de las viviendas, el suelo está alfombrado de gavetas, estanterías y cristales rotos. «Los frisos cuarteados, las paredes agrietadas, las cornisas rotas... y muchas, muchas puertas desencajadas».

Entre los españoles a los que la tragedia ha sorprendido en Venezuela estaba también la futbolista y Balón de Oro Alexia Putellas, que ayer lanzaba un mensaje por redes sociales para tranquilizar a su parroquia. «Estamos a salvo». O el concejal vitoriano del PP Aitor González, que cuando la tierra empezó a temblar se encontraba en Naiguatá, un pueblo de costa a cuarenta minutos de Caracas famoso por su fiesta de los tambores. «Las calles estaban abarrotadas y fue terrible sentir cómo esa vibración te recorría el cuerpo, los postes eléctricos moviéndose de un lado a otro, las cornisas desprendiéndose de las fachadas y las madres buscando a sus niños entre el tumulto». Horas de angustia y temor.

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