Venezuela entierra de forma masiva a sus muertos tras 7 días
España envía ayuda al país mientras los fallecidos aumentan a 29 y se busca a 150 desaparecidos

Voluntarios continúan con las labores de búsqueda de sobrevivientes.
Una semana después del devastador doble terremoto que sacudió la costa caribeña de Venezuela, el país entierra de forma masiva a los cerca de dos mil fallecidos que ya se han contabilizado. Entre las víctimas mortales se encuentran 29 españoles y aún se busca a 150 desaparecidos de nacionalidad española. En La Guaira, una de las zonas más afectadas, las morgues están colapsadas y se celebran funerales masivos. Tras los primeros momentos de shock y confusión, la resignación se extiende entre la población. Aún rescatan personas con vida, pero las posibilidades de encontrar más supervivientes disminuyen con el paso de las horas y así lo hace la esperanza entre la población. En buena parte del territorio solo quedan escombros, largas hileras de cadáveres y el horror de quienes, en apenas unos segundos, lo perdieron todo.
Los doce silos del puerto de La Guaira, un pabellón descubierto de 4.000 metros cuadrados, se han convertido en una enorme morgue improvisada. El portón se abre «cada tres minutos» para permitir la entrada de un vehículo con un nuevo fallecido. Centenares de cuerpos reposan sobre el suelo en una fila interminable, uno junto a otro. Los sacerdotes recorren el recinto entre oraciones para tratar de calmar los lamentos de los familiares.
Un funcionario del Ministerio de Interior informa de que para las víctimas que no pueden hacer frente al coste de los servicios funerarios privados, el Estado ofrece traslados y cremaciones gratuitas.
Unos 30 kilómetros al sur, en el Cementerio del Este de Caracas, un trabajador afirma que «en una capilla hemos metido hasta seis personas porque eran miembros de una misma familia». Es uno de los camposantos más grandes de la capital y dispone de un crematorio con cuatro hornos que ahora trabaja al máximo de su capacidad. En los últimos días ha recibido «cientos de cuerpos» procedentes de La Guaira.Sin embargo, la tragedia se extiende mucho más allá de esta región, que concentra ahora la mayor atención mediática por los centenares de edificios derruidos.
Claudia González, coordinadora de la ONG World Vision en Venezuela, advierte de la desprotección que sufren las zonas que han registrado un menor número de fallecidos, pero donde también miles de vecinos se han quedado sin hogar.
«Tenemos 600 familias que han perdido su casa. Organizamos albergues, les damos agua, productos sanitarios y artículos de primera necesidad, pero han perdido toda su vida», relata a este periódico la venezolana de 62 años, que desde hace tres décadas se dedica a las labores humanitarias. «Han perdido sus negocios, sus trabajos, sus escuelas. Debemos reconstruir el mundo de esta gente que lo ha perdido todo», cuenta entre lágrimas.
«Estamos muy agradecidos por la ayuda que recibimos desde España», afirma la coordinadora de la ONG, que ha contado con el apoyo de varios equipos de rescate. No obstante, hace un llamamiento a la comunidad internacional para que la asistencia también llegue a las comunidades más vulnerables y no cese hasta lograr la reconstrucción completa de la mitad del país, que ha quedado reducida a escombros.