Diario de León
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A las cuatro en punto de la tarde del miercoles (el 5-F), se inaugura el curso político en el Parlamento. Con el dramático telón de fondo de la guerra que se prepara contra Irak, el pleno de control al Gobierno promete ser de los de alto voltaje dialéctico. El Gobierno llega con un desgaste político considerable. Las últimas encuestas publicadas sitúan por primera vez al PSOE por delante del PP en intenciòn de voto. Este dato es colateral, si se quiere, pero no por ello menos significativo, junto a otros signos de rechazo popular como el que pudo ver toda España en en el transcurso de la gala de los «Goya». Su empecinamiento en seguir al dictado las tesis de Bush que promueven la guerra contra Irak está provocando mucho rechazo entre la gente. Los ciudadanos no acaban de entender por qué el Gobierno de España quiere meterse de hoz y coz en un conflicto que vecinos y socios europeos nuestros, como Alemania o Francia -que, por cierto, tiene derecho de veto en el Consejo de Seguriad- no ven con los mismos ojos. El presidente del Gobierno, que ha sido muy renuente a la hora de tratar en el Parlamento el asunto de la guerra acude, por fin, al Congreso precedido de una serie de declaraciones de prensa en las que afirma disponer de pruebas que ratifican que «evidentemente» Irak entraña un peligro para la seguridad de España. El formato elegido para el pleno del miércoles, en principio, favorece al presidente porque el reglamento le permite contestar en bloque o por separado a las preguntas y porque, además, es a él a quien le está reservada la última palabra. Con todo, no le será fácil superar el trance porque la oposición llega crecida por las encuestas y porque en el repudio a la guerra conecta claramente con el sentir de la calle. Se anuncia pues un debate acre, pero ¡por fin!, un debate sobre la guerra, algo que hasta ahora sólo habíamos visto en Londres, París o Berlín. Aznar no lo tiene fácil. Ha optado por bombardear Bagdad y la oposición le va recordar que España pertenece a la Unión Europea y resulta que el Parlamento Europeo ha votado en contra de la guerra. También entre los votantes y simpatizantes del PP son mayoría quienes repudian la intervención de España en la guerra. Desde luego, el debate del 5-F, promete ser de alto voltaje. De esos cuyo resultado perdura en la memoria de los ciudadanos hasta las elecciones.

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