Primer objetivo: el petróleo de Basora
Uno de los primeros objetivos en la inminente guerra será ocupar Basora, la mayor ciudad en el sur de Irak, y proteger su puerto y sus yacimientos de petróleo. Las autoridades del Pentágono esperan que una ocupación rápida y «benigna» de esos territorios se traduzca en una imagen más «benévola» para Estados Unidos en el mundo y ayude a que más soldados iraquíes deserten y ayuden a las tropas estadounidenses en su avance hacia Bagdad. Basora, que se encuentra a 40 kilómetros al norte de la frontera kuwaití, es considerada un objetivo militar rápido y vulnerable, ya que se trata de una ciudad de un millón de habitantes poblada en gran parte por chiítas opuestos al régimen de Sadam Huseín. Las autoridades militares iraquíes han ordenado a sus principales divisiones que se desplacen hacia el norte del país para defender la capital y han dejado allí a guarniciones con poco equipo. Pero la ciudad es clave para ocupar la región petrolera del sur de Irak y no todo indica que vaya a caer rápidamente. La semana pasada, Sadam nombró al más destacado de sus subordinados, Alí Hassan al-Majid, para que se haga cargo de la defensa del sur del país. Majid, conocido como el químico Alí, ha sido acusado de perpetrar crímenes de guerra por usar en 1988 gas mostaza y gases nerviosos contra los kurdos. El Pentágono no sabe si, con el nombramiento de Majid, Sadam busca más asegurarse la lealtad de la población chiíta o si le ha encargado utilizar armas químicas y biológicas que supuestamente posee contra las tropas americanas y británicas. Uno de los temores es que la supuesta desprotección de Basora sea una treta para sorprender a los invasores.