Diario de León
Publicado por
JAVIER FERNÁNDEZ ARRIBAS
León

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El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, ha sido el triunfador de la guerra en Irak a pesar de los importantes interrogantes que quedan por despejar: ¿dónde está Sadam Husein y las armas de destrucción masiva? Ahora para ganar la paz necesita del apoyo internacional. Y la paz en Irak no se gana sólo con la recuperación de la estabilidad, las condiciones de vida de la población y un gobierno local sólido; se gana con la recuperación de las relaciones entre las grandes potencias internacionales. Estados Unidos no oculta su malestar por la negativa de Francia, Alemania y Rusia a apoyar su intervención militar en Irak, pero ya ha enviado mensajes reconciliadores pero con condiciones. Siempre es el vencedor el que escribe la historia, y en esta ocasión, controla los ricos recursos energéticos gracias a la nueva resolución de Naciones Unidas que marca un punto de inflexión importante gracias al apoyo otorgado por los tres opositores. Era la prueba de fuego para emprender el camino de la reconciliación que debe remachar el propio Bush en San Petesburgo, pero sobre todo en la cumbre del G-8 cuya celebración en la localidad francesa de Evian propicia un acercamiento entre los líderes franco-norteamericanos. En Polonia, el presidente estadounidense ha realizado un llamamiento para la superación de las divisiones en la OTAN. Una organización vital para la seguridad y estabilidad del mundo. Pero el aspecto más complejo de recuperación es el económico porque habrá que hacer un esfuerzo de coordinación de intereses. En todo el proceso, las formas, la actitud, el talante, constituyen un elemento primordial para conseguir que la herida no tarde en cicatrizar y que la marca no sea muy profunda. Estados Unidos y Gran Bretaña deben saber administrar sin soberbia ni prepotencia su victoria militar en Irak y crear la atmósfera necesaria para que Francia, Alemania y Rusia puedan reincorporarse al tren occidental que lleva camino de la recuperación económica internacional. Los personalismos ambiciosos sólo conducirán a que se prolongue la crisis, la división y crezcan los problemas económicos y sociales en los países occidentales. Y es vital también para que llegue a buen puerto el plan de paz en Oriente Medio.

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