Diario de León

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Taylor deja Liberia en manos de Blah y parte al exilio en Nigeria

El vicepresidente del gobierno liberiano toma el mando para sacar al país de la guerra civil

Charles Taylor conversa con su sucesor, Moses Blah, durante la ceremonia de su renuncia

Charles Taylor conversa con su sucesor, Moses Blah, durante la ceremonia de su renuncia

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efe | freetown

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El asediado presidente de Liberia, Charles Taylor, renunció ayer a su cargo y partió al exilio tras traspasar el poder a su vicepresidente, Moses Blah, quien encabezará un gobierno interino que tiene como objetivo sacar al país de la guerra civil. Taylor voló a Abuya, la capital federal de Nigeria, a bordo de un avión de la presidencia nigeriana enviado especialmente a Monrovia para trasladar al antiguo gobernante liberiano, quien partió acompañado de su actual esposa, una de sus hijas, y una veintena de sus allegados. Las autoridades nigerianas, que han ofrecido asilo político a Taylor, están preparando una lujosa mansión en Calabar, capital del estado sureño de Cross River, donde se alojará el antiguo mandatario liberiano y su nutrida comitiva. «Me voy, pero Dios mediante, volveré», afirmó Taylor en su discurso de despedida ante los dignatarios asistentes a la ceremonia de traspaso del mando, celebrada en el palacio gubernamental en Monrovia, la capital liberiana. Entre los invitados al acto estuvieron el presidente de Mozambique, Joaquim Chissano, de Ghana, John Kufuor, y de Sudáfrica, Thabo Mbeki. Chissano es el presidente de turno de la Unión Africana (UA), Kufuor, por su parte, encabeza la Comunidad Económica de los Estados de Africa Occidental (CEDEAO) y Mbeki es uno de los precursores de la Nueva Asociación para el Desarrollo de Africa (NEPAD, en inglés). Con semblante sombrío, Taylor, vestido con un traje safari blanco, advirtió a sus colegas de que la pacificación de Liberia «debe ser un asunto africano» y no tienen que permitir que la formación de un nuevo gobierno sea dictada desde el exterior. «Cuidado, que hoy es Taylor, pero mañana pueden ser ustedes», advirtió el ya ex gobernante liberiano, quien volvió a denunciar la «interferencia exterior» en especial desde Estados Unidos, cuyo presidente, George W.Bush, exigió la renuncia del mandatario. El domingo, Taylor tildó la rebelión contra su gobierno de «una guerra norteamericana» y afirmó que la misma estaba motivada por la «codicia estadounidense» por los yacimientos liberianos de oro, diamantes y otras riquezas. Washington ha rechazado las acusaciones de Taylor de que EEUU ha apoyado al grupo rebelde Liberianos Unidos para la Reconciliación y la Democracia (LURD). Taylor, quien dejó claro que había sido forzado a dimitir, instó a la comunidad internacional a «no abandonar a Liberia en su momento de necesidad». «Les rogamos, les suplicamos que no hagan de esta oportunidad otro evento de prensa. En el pasado (ustedes) han venido, hicieron declaraciones y se fueron», dijo Taylor a sus colegas africanos para puntualizar después que «se han celebrado elecciones, pero el desarme nunca se llevó a cabo». Tras la renuncia de Taylor, el vicepresidente Blah juró su cargo y asumió como el 22 presidente de Liberia, con el objetivo de asumir el mando del gobierno interino hasta las elecciones de octubre.

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