Diario de León
Una soldado del contingente español toca la gaita durante un momento de asueto en «Base España»

Una soldado del contingente español toca la gaita durante un momento de asueto en «Base España»

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D. Beriaín - enviado especial | diwaniya
León

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Son las diez de la noche y ya no se ve nada en los alrededores de la base española en Diwaniya. Todo esta a oscuras porque cualquier foco de luz seria un objetivo fácil, algo a lo que apuntar. Cruzar a pie los cuatrocientos metros de carretera que separan la base de la ciudad de Diwaniya sería un suicidio. Los faros de nuestro coche se encienden por un momento y alumbran a uno de los legionarios apostados en la cuneta, rodilla en tierra y fusil a punto. Lleva el chaleco antibalas y el casco puestos. Por las noches su uso es obligatorio. El de la cuneta es la segunda línea de contención por si los de la guardia no pudieran parar una agresión. Se acerca y pide que nos identifiquemos. «Tengan cuidado, se acaba de oír una explosión y no sabemos donde ha sido». Nuestra escolta esta formada por dos vehículos, dos Nissan Patrol del Ejercito. Al mando, en el primero de ellos, viaja el teniente José Luis Cordovilla, de la Policía Militar de la Brilat. En un momento se apea de su coche, camina hasta el nuestro y reparte las ultimas instrucciones antes de salir: «Ya habéis oído lo de la explosión y se han registrado disparos a un kilómetro. Si alguien abriera fuego contra nosotros, vosotros dais marcha atrás y volvéis a la base inmediatamente mientras yo les doy con todo lo que tengo para romper contacto, .entendido?». El teniente Cordovilla vuelve a su vehículo. El soldado José Ponciano Blanco, de Morana, arranca. Arriba el cabo Rodrigo López Gómez se agarra con fuerza a su ametralladora 12.70. En el Patrol de atrás, el cabo Valeriano y el subteniente Fermín colocan los cargadores de sus fusiles HK. El sonido del cerrojo del arma marca que ya estamos listos. Se oyen mas disparos lejanos. El teniente da la orden de salir. Tensión. Conducir deprisa es una de la normas de seguridad, es mas dificil apuntar a algo que se mueve rápido. Para algunos de los hombres que van en el convoy esta es la primera salida en por Diwaniya. Para el teniente y los chicos del primer Patrol, no. El teniente Cordovilla es, a sus 39 anos, un lobo viejo de las misiones de paz. Se nota que habla a corazón abierto, herido por el recuerdo de los que vio caer en Bosnia, alla por el 93, cuando aquello era el mismísimo infierno. Aquel año, un mortero croata dejó 64 impactos de metralla en el cuello del teniente Muñoz Castellano cuando paseaba por la zona musulmana. Cordovilla estaba allí y era sargento. «Vi como entonces, en medio de todo, de la sangre, un grupo de hombres miraba para mi como diciendo, bueno y ahora qué». Por todo lo que ya ha vivido, Cordovilla es quizás el militar ideal para poner la misión de Irak en su justo contexto. «Yo he cruzado el boulevard de Mostar a 120 kilómetros por hora, mientras nos caía de todo. Mis legionarios, porque yo estaba entonces en la Legión, tenían los nudillos blancos de agarrar el arma en busca de un objetivo al que poder responder. Aquí se escuchan muchos disparos de armas ligeras por la noche, pero eso es normal, incluso en Kosovo, cuatro años después. El error de los americanos es que responden el fuego. Hay que tener calma, estar alerta pero tranquilos siempre». La escolta avanza por las calles de Diwaniya, que están desiertas. Aquí no hay toque de queda, pero cuando se va la electricidad, a la gente no le quedan muchas ganas de salir. La ciudad pasa del apacible bullicio del día a ser territorio comanche durante la noche. A partir de las diez o las once todos están en sus casas durmiendo, casi siempre en los tejados, por el calor, y con el fusil bien a mano por si alguno pretende robarles. Llegamos al punto de destino que no es otro que nuestro hotel. Dos hombres armados se acercan. El cabo Valeriano agarra firme su fusil. Los dos hombres se identifican. Tienen permiso para portar armas, son guardias de seguridad. Dicen que es para prevenir los robos y luchar contra los Ali Babas, pero dan mas miedo que otra cosa.

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