Blair se estresa

Blair en una de sus últimas apariciones públicas
El primer ministro británico, Tony Blair, regresaba ayer a su despacho en Downing Street «aunque no lo hará con el un ritmo normal de trabajo», según indicó por la mañana un portavoz de la vivienda oficial del primer ministro. Blair tuvo que ser ingresado en la tarde del domingo aquejado de palpitaciones y dolor en el pecho producto de una taquicardia. Y aunque desde todos los órganos oficiales se ha querido restar importancia al susto médico de Blair, indicando que tras el plazo de reposo de 24 horas impuesto por los médicos, regresará a su rutina normal, lo cierto es que lo sucedido el domingo es un aviso ante el frenético ritmo de trabajo que ha mostrado Blair en los últimos meses acompañado de un fuerte estrés, en especial por los problemas suscitados por la invasión de Irak. Esta es la primera vez que el estado de salud de un primer ministro es noticia en el Reino Unido en muchos años, motivo por el que los medios de comunicación de aquel país se han volcado en explicar al público el tipo de malestar que ha sufrido el premier, una taquicardia supraventricular y el motivo de que a sus 50 años haya sufrido este problema cardiaco, el estrés. Blair se encontraba en su residencia de campo, Chequers, despachando con normalidad los asuntos pendientes de la semana, cuando comenzó a sentir un agudo dolo en el pecho y a tener problemas para respirar, al tiempo que se le disparaba el ritmo cardiaco, de 70-100 a 140 o más por minuto. Inmediatamente fue ingresado en el hospital de Stoke Mandeville, y desde allí fue trasladado al hospital londinense de Hammersmith. El primer ministro británico pasó unas cinco horas en el hospital, fue sedado durante 20 minutos y tratado con un procedimiento llamado 'cardio version', un tratamiento de electro shock ligero que hace que el corazón vuelva a latir con normalidad. Los especialistas en corazón se dividían ayer entre los que opinaban que el primer ministro no tiene por qué volver a tener problemas de corazón y otros que aconsejan que recorte su labor para no sufrir mayores sustos. Lo cierto es que el Blair ha pasado unos meses con un enorme volumen de trabajo derivado de la guerra de Irak, la oposición del electorado y parte de su partido a su apoyo a Washington y con el caso Kelly, lo que ha llevado al líder británico a vivir en un constante estrés, lo que ha terminado por pasarle factura.