Vista panorámica de la ciudad de Panamá

Publicado por
Xurxo Fernández - redacción
León

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Panamá celebró ayer sus cien años como nación, con una fiesta en el sitio más apropiado para ello: la plaza de la Independencia. Allí se concentraron, a primera hora de la mañana, manda-tarios de cerca de ochenta países, que compartieron los festejos con un número de ciudadanos menor al espera-do. Los panameños ausentes tuvieron una buena excusa: la presidenta Mireya Moscoso decidió que las celebraciones comenzaran el domingo por la noche y pocos fueron los que consiguieron resistir en pie y repetir presencia al inicio del acto oficial (sobre las siete y media de la mañana). L os que llegaron después de lo previsto, aunque no debido a la resaca festiva sino a unas apretadas agendas, fueron el presidente de Colombia (país al que perteneció Panamá hasta su separación), Álvaro Uribe, y el secretario de Estado norteamericano, Colin Powell. Los dos se sumaron horas después a la comitiva. Aún a tiempo de escuchar a Moscoso asegurar que el país «subsiste en un ambiente de comprensión y fraternidad, sin traumas ni rencores». La pacifica convivencia tan destacada por la presidenta podría ser herencia directa del modo en que Panamá alcanzo su independencia. Y es que el del país fue un nacimiento sin violencia y bastante singular. En lugar de aparecer en cigüeña, vía París, la nueva nación americana llegó gracias al tren y por mediación de Estados Unidos. El poderoso vecino del norte pretendía, a principios de 1903, impulsar la creación de un canal que uniera los océanos Atántico y Pacífico a través del que entonces era uno de los departamentos más pobres de Colombia. Sin embargo, los gobiernos de Bogotá y Washington no llegaron a un acuerdo sobre el control del paso y eso provocó el enfado de los habitantes de Panamá que decidieron formar una junta de gobierno y proclamar su independencia. La independencia, sin embargo, no fue gratis y Estados Unidos decidió mantener a las tropas en el territorio (donde estableció catorce bases mili-tares), lo que evitó que Panamá pudiera asumir el control del canal que lo atraviesa de este a oeste y desencadenó protestas que concluyeron, en 1999 con la devolución por parte de Estados Unidos del enlace interoceánico. Ahora, las relaciones de la nación centroamericana con EE.?UU. atraviesan por un buen momento, como indicó la presencia de Powell, con quien Moscoso habló de la posible firma de un tratado de libre comercio.

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