Blair transforma su Ejército para afrontar el terrorismo internacional
El Ejército británico vivirá en los próximos meses una de sus mayores transformaciones, la segunda en los últimos cinco años. Downing Street quiere contar con un Ejército más pequeño en volumen, con menos artillería pesada, menos destructores y aviones y más unidades de acción inmediata que pueden ser despachadas con urgencia a cualquier punto del mundo, tanto para labores bélicas como de pacificación. Durante la presentación de los planes. el ministro de Defensa, Geoff Hoon, explicó que el motivo principal de este futuro ejército británico es el nuevo clima de terrorismo internacional que vive el mundo. «Nos encontramos ante un mundo distinto ante el que nos tenemos que adaptar si queremos que nuestro Ejército esté por delante de enemigos potenciales», y agregó que «tenemos que explotar nuevas tecnologías emergentes y tenemos que estar preparados para tomar decisiones difíciles para asegurar que nuestras fuerzas armadas son capaces de realizar las difíciles tareas que les pedimos». La víctima de esta nueva transformación es la artillería pesada, con la desaparición de una brigada armada completa, con alrededor de 100 tanques Challenger II eliminados. En su lugar el ejército británico contará con un nuevo tipo de mini tanque, capaz de ser transportado por aire y ser desplegado con rapidez. La armada contará con dos nuevos portaviones aunque muchos de los destructores de más edad serán convertidos en chatarra, y la aviación quedará reducida a los 232 aviones de combate europeos Eurofighter y Typhoon ya apalabrados. Los militares creen que el futuro bélico pasará por operaciones de pequeña escala en las que la rapidez de despliegue y la flexibilidad serán las claves del éxito. Un portavoz del partido conservador cree que «la propuesta gubernamental se olvida de una pieza importante en cualquier ejército, el número de soldados.