¿Quién mató a Iyad?

Una familia palestina que perdió a dos hijos y un sobrino a manos israelíes en dos semanas exige a Arafat que investigue quiénes reclutaron a su hijo para convertirse en kamikaze

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Cristina Tristán - corresponsal | jerusalén
León

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Iyad al Masri era un adolescente de 17 años que acostumbraba a tirar piedras sobre los tanques israelíes cuando éstos tomaban las calles de Nablús. Como su hermano de 15 años, Amjad, y como tantos otros chavales de esta ciudad del norte de Cisjordania, una de las más asediadas por el Ejército. A Iyad le habían herido al menos siete veces las balas de goma que suelen utilizar las tropas para espantar al enjambre de chiquillos que se enfrentan con meras piedras al calibre de las balas. Pero hace dos semanas, Iyad veía como caía su hermano Amjad tras recibir un mortal impacto tras lanzar su última pedrada. Pocas horas después, durante el entierro de Amjad, los soldados abrieron fuego inexplicablemente sobre el cortejo fúnebre e Iyad veía morir a su primo Muhamad víctima de un disparo absurdo. Demasiado dolor, demasiado odio, demasiada impotencia que todos en Nablus conocían y que algunos utilizaron para reclutarle como voluntario a servir de mártir para la causa palestina. El pasado domingo, Iyad caía abatido cuando intentaba infiltrarse en Israel para cometer un atentado suicida. Era un ataque doblemente suicida, ya que el férreo control militar hacía prácticamente imposible su desesperado propósito de venganza. Ahora que sólo queda la ausencia y la desolación de la muerte, esa que ha dejado textualmente sin habla desde el domingo a la madre de Iyad, la familia quiere descubrir a los responsables de su reclutamiento como kamikaze y exige una investigación de los cuerpos de seguridad palestinos. Su padre, Bilal al Masri les acusa de haber explotado la pena por la muerte de su hermano y primo. «Mandaron a mi hijo en condiciones extremadamente peligrosas, cuando el área estaba bajo toque de queda y el encierro militar era absoluto», afirma con rabia Bilal, que es un conocido farmacéutico de Nablús. «Queremos una investigación completa, estamos muy enfadados. «Aún en el caso de que él se hubiera ofrecido, jamás debieron consentirlo». «Los que le enviaron son seres despiadados que no tiene ningún miedo de Alá», apostilla otro familiar. «Su hermano y su primo acababan de ser asesinados, ¿cómo podemos soportar tener tres muertos en la familia en dos semanas?», se lamenta. La familia, que afirma que mucha gente de Nablús apoya su iniciativa, ha escrito una carta al presidente Yaser Atafat para que abra una investigación inmediata, que busque y castigue a los culpables. Aunque en un principio la Yihad Islámica se atribuyó la acción de Iyad, los líderes de la organización en Nablus lo desmintieron rápidamente. Nadie quiere cargar con su inhumano y despiadado «martirio». Acción-reacción El ministro de Defensa israelí, Shaul mofaz, decidió en contra de la opinión de los organismos secretos internos (Shin Bet), reabrir hoy el paso de Erez, la frontera de Israel con la franja de Gaza por la que a diario circulan unos 15 mil trabajadores palestinos, y que fue el escenario el pasado miércoles del primer atentado suicida palestino del presente año. Sin embargo, según fuentes militares, la medida es temporal ya que la decisión final sobre el periodo de cierre dependerá del comando militar sur, con jurisdicción en Gaza, que se reunirá el próximo sábado a la caída del Shabat. La apertura no tendrá demasiados efectos para un importante número de trabajadores, ya que hoy viernes es el día de descanso musulmán, religión mayoritaria de los residentes en Gaza. Por otra parte, según el diario Haaretz , el ministro Mofaz está incumpliendo una orden del Tribuna Supremo israelí en la que se exige el desalojo de varios colonos judíos que usurparon al menos cuatro tiendas palestinas en el centro histórico de la ciudad de Hebrón. Según Mofaz obedecer la orden, dictada tras la denuncia de cuatro comerciantes palestinos, podría provocar «una matanza» como venganza.

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