Repetición juiciosa
EL TRIBUNAL Supremo de Ucrania tiene el camino expedito para tomar una decisión este lunes sobre la segunda ronda de las elecciones presidenciales. El Parlamento le ha colocado una alfombra de cordura pacífica para que se repita la segunda vuelta electoral con una resolución que no es vinculante jurídicamente pero que supone una posición política de máxima relevancia. Ahora, la decisión está en manos del Tribunal Supremo sobre los resultados registrados en los que el Parlamento encuentra graves irregularidades, y del presidente en funciones, Leonid Kuchma, quien tendrá que firmar una nueva convocatoria electoral entre el prorruso Víktor Yanukóvich y el prooccidental Víktor Yuschenko. Se trataría de una repetición juiciosa que evitaría un enfrentamiento civil de consecuencias incalculables en una región especialmente explosiva y que provocaría gran inestabilidad en Europa. Miles de personas en la calle bajo la nieve han protagonizado un papel fundamental para la resolución de la crisis. La situación seguirá siendo muy delicada hasta que no se celebren nuevas elecciones con resultados fiables y aceptados por todos, sobre todo por Rusia. El papel de Putin se ha revelado, porque era muy evidente la manipulación partidista y autoritaria de los resultados electorales en un país clave. Occidente ha mirado hacia otro lado en la dura y desproporcionada represión de Chechenia, alentada por el terrorismo suicida sí, pero fuera de cualquier convención internacional. Las últimas medidas internas adoptadas por Putin para la elección de los presidentes de las repúblicas de la Federación Rusa, justificadas por el terrorismo, ya encendieron hasta las más benévolas luces de alarma. Era muy importante tener buenas relaciones con el gigante ruso, que dice tener nueva armas nucleares y con Putin, que sigue tratando de restablecer un país que Yeltsin dejó como un solar. Pero todo tiene un límite.